La Caldera

POLITICA – ECONOMIA – DEPORTES

¿Susana Medina tiene el boleto picado?

Durante semanas, en Entre Ríos, la sensación era una sola: esta vez no zafa.
El juicio político contra Susana Medina de Rizzo, vocal del Superior Tribunal de Justicia, avanzaba con un ritmo poco habitual, alimentado por una acumulación de datos que venían madurando hace tiempo: ausencias prolongadas, viáticos, movimientos, un modo de ejercer el cargo que había dejado de ser defendible incluso para los más prudentes.

La Comisión de Juicio Político de Diputados tomó las denuncias, las unificó, pidió informes y abrió el trámite. Medina presentó su descargo y quedó fijada su comparecencia. No era una charla de café: era un proceso institucional en marcha. Y en la caldera política, donde rara vez todos coinciden, había consenso: el desenlace parecía irreversible.


Ese clima no nació solo del expediente. Fue empujado, sobre todo, personalmente por Daniel Enz desde Análisis, que durante meses publicó información incómoda sobre el funcionamiento interno del Superior Tribunal. Tan incómoda, que el STJ intentó negarla y terminó obligado a entregarla por orden judicial. Cuando el periodismo llega a ese punto, el poder suele empezar a tomar nota.

Por eso, hasta hace muy poco, la pregunta no era si Medina caía, sino cuándo.

Pero Entre Ríos tiene una particularidad: cuando todo parece decidido, el poder suele frenar, mirar alrededor y reescribir el final.

En las últimas horas, empezó a circular otro relato. Un relato que no llegó en forma de resolución, sino como suelen llegar las cosas importantes en esta provincia: en forma de trascendido.

El medio Sociedad y Política publicó una versión que agitó la escena. Según esa publicación, el diputado Fabián Rogel habría comentado que el gobernador Rogelio Frigerio pidió a los legisladores que acompañen a Medina, que no abran el juego del juicio político… aunque con una aclaración clave: si esto sale mal, hay plan B.

Ese dato cambió el eje. Porque no hablaba de convicción ni de defensa cerrada. Hablaba de administración del riesgo. De bancar mientras convenga. De sostener si no explota. Y de reemplazar si el costo se vuelve intolerable.

El mismo trascendido dejó flotando el nombre de Ana Clara Pauletti como alternativa. No como denuncia, no como acusación, sino como señal: el sistema ya piensa en el después.Ahí es donde la historia deja de ser jurídica y pasa a ser política.

Porque si Frigerio pide “acompañar”, no lo hace por romanticismo institucional. Lo hace porque entiende que una destitución de una jueza del STJ es un terremoto.

Y como buen administrador, prefiere que el edificio no se caiga… aunque haya que cambiar una columna más adelante.

En ese mismo movimiento aparece Rosario Romero, captora del peronismo entrerriano, experta en estos enjuagues politicos judiciales.

En la caldera se comenta que también reunió a los suyos, pidió calma, ordenó no desbordar. Nada estridente. Nada épico. El mismo estilo que ya se vio otras veces: acompañar públicamente, administrar en silencio, y dejar que el tiempo haga el trabajo sucio.

Quienes conocen la historia política de la provincia no pueden evitar el paralelo con otros episodios. El método es conocido desde los tiempos del peronismo de Jorge Busti: primero se simula respaldo, después se deja correr el desgaste, y cuando el final llega, nadie aparece como responsable directo.

El poder no empuja: se corre un paso al costado y deja caer.En ese tablero, los nombres pesan menos que las funciones cruzadas.

Y ahí aparece una figura que la caldera repite en voz baja: Gonzalo García Garro. Apoderado del PJ, con presencia en el Tribunal de Cuentas y a la vez integrante del Jurado de Enjuiciamiento. Romero simula apoyar a GOYENECHE en público pero su alfil la degollo en la sentencia.

Un recorrido que, sin necesidad de adjetivos, describe mejor que cualquier denuncia cómo funciona el circuito del control en Entre Ríos. El que controla, controla al que controla. Y el que vota, siempre está cerca.

Mientras tanto, Análisis volvió a la carga con nueva información que reavivó el incendio. Datos que no salen de una declaración jurada ni de un parte oficial.

Información demasiado precisa como para ser casual. Y ahí la historia vuelve a abrirse, porque cuando aparecen esos niveles de detalle, el debate deja de ser ético o administrativo y entra en otra zona: la del poder real y sus herramientas.

VUELOS PRIVADOS, EL NOMBRE DE EURNEKIAN todo lo que tenga que ver con aviones internacionales MICHEL tiene para aportar asi que se abre una nueva embestida con detalles que podrían ser delitos graves.

Por eso hoy la pregunta vuelve a estar abierta.¿Susana Medina tiene el boleto picado?

Hace una semana, parecía que sí.Hoy, parece que todavía se está discutiendo cuánto vale el pasaje.

En Entre Ríos, el juicio político no siempre destituye. A veces, sólo ordena. A veces, sólo disciplina. Y a veces, simplemente recuerda quién decide cuándo se baja alguien del escenario.Y quién todavía puede quedarse un rato más.