Guillermo Michel no representa una renovación del peronismo. Representa la continuidad del equipo económico de Sergio Massa, el mismo esquema que terminó con una inflación anual del 211,4% en 2023, según el INDEC, y con un salto mensual del 25,5% en diciembre de ese año.
Michel fue director general de Aduanas y formó parte de la mesa chica de Massa en Economía; incluso fue presentado como uno de sus hombres de mayor confianza dentro del dispositivo económico. También se le asignó un rol central en la negociación de acuerdos de precios con empresas, junto al área de Comercio, en plena crisis inflacionaria.
Por eso la pregunta es inevitable: ¿cuál es el modelo económico que propone ese peronismo? ¿Devaluación, cepo, SIRA, discrecionalidad administrativa y amigos con acceso privilegiado a las ventanillas del Estado?
Nadie discute que el ajuste feroz no puede caer sobre los derechos mínimos de la población: salud, educación, seguridad, alimentos, medicamentos. Pero tampoco se puede presentar como alternativa a quienes integraron el gobierno que dejó al país con una inflación récord de más de tres décadas, cepo cambiario, importaciones trabadas y un sistema de autorizaciones donde el que no tenía contacto político quedaba afuera.
Mientras faltaban insumos, se demoraban operaciones y muchas empresas no podían importar bienes esenciales, alrededor de las SIRA se movía un negocio opaco, discrecional y profundamente injusto.
Entonces, antes de hablar de futuro, deberían explicar el pasado. Michel, Tolosa Paz, Olmos y el albertismo-massismo más rancio no vuelven mejores: vuelven con el mismo libreto de 2019, pero con un resultado conocido. Más inflación, más cepo, más privilegios y menos respuestas para la gente.






















