La Caldera

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Isa Castagnino (intendente de Victoria), la primera foto de la campaña de Casaretto como candidato de Kicillof

Como si no tuviera nada que hacer en Victoria, con una ciudad atravesada por reclamos, servicios que no funcionan como deberían y un creciente malestar social, la intendenta Isa Castagnino decidió convertirse en la primera dirigente en prestarse a la foto de campaña de Marcelo Casaretto, en su armado político con proyección a 2027.

La escena no deja lugar a dudas: no fue una reunión de gestión, no hubo anuncios concretos, no se mostraron soluciones. Fue una foto política, en un momento donde la prioridad debería ser otra.

Castagnino viene de una semana cargada de actividad política, pero no precisamente enfocada en Victoria. Participó de reuniones de intendentes, de la Liga, se mostró en distintos espacios de armado partidario y hasta viajó en gestiones vinculadas a Lotería. Además, en su rol como presidenta del PJ, su agenda aparece cada vez más volcada a la rosca política que a la administración municipal.

El problema no es la actividad política en sí. El problema es el contraste.

Mientras la intendenta se mueve en circuitos de poder, en Victoria los problemas se acumulan: calles en mal estado, dificultades en la prestación de servicios, tensiones internas en el municipio y una sensación cada vez más extendida de falta de rumbo.

En ese contexto, la foto con Casaretto no solo es inoportuna: expone una desconexión con la realidad cotidiana de la ciudad.

Casaretto en modo candidato

Por su parte, Marcelo Casaretto ya no disimula. Está en campaña.

Recorre la provincia, se reúne con dirigentes, habla de gestión pasada y empieza a construir volumen político. Su alineamiento con el espacio nacional que referencia Axel Kicillof no es un dato menor: forma parte de un intento de reorganización del peronismo con miras a 2027.

Pero su estrategia repite una fórmula conocida: mucha imagen, mucho recorrido y poco contenido concreto.

No hay propuestas nuevas, no hay definiciones claras de futuro. Hay, en cambio, un intento de reinstalar una figura desde la lógica del aparato político.

Victoria como escenario de la interna

La elección de Victoria como punto de partida tampoco es casual.

Castagnino forma parte del esquema político que responde a Laura Stratta, junto a otros dirigentes del peronismo local. La foto, en ese sentido, funciona como un primer gesto de alineamiento y como una señal hacia adentro del espacio.

Pero también abre una preocupación: Victoria empieza a ser usada como escenario de posicionamiento electoral mientras sus problemas siguen sin resolverse.

Una foto que pesa más de lo que suma

En política, los gestos importan. Y este gesto dice mucho.

Dice que la intendenta está más enfocada en la construcción política que en la gestión.
Dice que el peronismo empieza a moverse pensando en 2027, incluso en distritos donde la situación actual es delicada.
Y dice, sobre todo, que la agenda de la gente no está siendo la prioridad.

Porque mientras se sacan fotos, la ciudad espera respuestas.

Y esas respuestas, por ahora, no aparecen.