La Caldera

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CASTRILLÓN: “NUNCA VOTARÍA KIRCHNERISTAS Y EN LA PROVINCIA PUEDO DECIR QUE NUNCA VOTARÍA A ROSARIO ROMERO”

Emilio Aroldo Castrillón volvió a hablar sin anestesia. El exlegislador provincial y expresidente del Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos concedio una entrevista a radio LAVOZ y apuntó contra los privilegios del sistema político y judicial, y dejó una frase que resume el clima de época: “Todos somos igualitarios ante la ley, menos en la jubilación”.

“Bordet merece que lo pongan un poquito nervioso, porque él mismo con Rosario Romero, la Procuración, son los que han hecho este enchastre en la Provincia de Entre Ríos, que la gente descrea de todo. La Provincia de Entre Ríos debe tener 2 mil corruptos y 3 condenados. Tienen un cagazo de que los citen, porque si los citan es que te bajaron el dedo, y si te bajaron el dedo capaz que dentro de seis, siete años te llegue el juicio”, enfatizó Castrillón.

“Mientras en Entre Ríos los Legisladores sigan siendo de cuarta y no regulen el sistema acusatorio penal, no va a tener justicia, porque el sistema acusatorio no puede ser contractual” espeto.

Castrillón no se quedó en la crítica general. Fue directo al hueso: cuestionó la doble vara de una dirigencia que predica igualdad mientras conserva beneficios, excepciones y regímenes especiales. En otras palabras: para el ciudadano común rige el ajuste, la espera y el expediente; para algunos sectores del poder los privilegios sigiuen a la orden del dia.

Pero la definición política más fuerte llegó cuando marcó límites electorales. “Nunca votaría kirchneristas”, sostuvo. Y enseguida bajó esa afirmación al escenario entrerriano: “En la provincia puedo decir que nunca votaría a Rosario Romero”.

La frase no es menor. Castrillón, que conoce desde adentro la política, la Legislatura y el Poder Judicial, ubicó a Romero como expresión local de un modelo que —según su mirada— combina discurso progresista, poder institucional y privilegios de casta.

En tiempos donde muchos dirigentes cambian de camiseta según la conveniencia, Castrillón eligió la frontalidad. Podrá gustar o no, pero no dejó margen para interpretaciones: no votaría kirchneristas, y en Entre Ríos puso nombre y apellido a esa frontera política.

La discusión de fondo, sin embargo, va más allá de una candidatura. Lo que Castrillón expone es una contradicción estructural: una provincia donde se habla de igualdad, pero donde algunos sectores siguen defendiendo jubilaciones, cargos, fueros y beneficios que el ciudadano de a pie jamás verá.

Y ahí aparece la pregunta incómoda que sobrevuela toda la declaración: ¿igualdad ante la ley, o igualdad solamente para el discurso?