La política victoriense empieza a mostrar sus movimientos de cara al 2027. Y nuevamente aparece Letra P, un portal porteño que desde que Guillermo Michel y Rogelio Frigerio comenzaron a orbitar con fuerza la política entrerriana parece haber descubierto un interés repentino por la vida interna de Victoria.
Pero la insistencia no es inocente. Detrás de la instalación de Paula Vicari como eventual candidata a intendenta aparece también una operación más fina: desinstalar la figura de Gastón Bagnat, quizá el dirigente opositor que más incomoda al esquema de poder local, con esta nota no solo buscan que renuncie expresamente a la posibilidad de buscar nuevamente el sillon de INTENDENTE sino que lo corren como figura principal del armado opositor.
Bagnat no es un nombre menor. En 2023 sacó más votos que Isa Castagnino, aunque buena parte de ese caudal terminó afectado por impugnaciones vinculadas a la boleta de Milei, que llevaba pegado un candidato ignoto y sin foto. Aun así, su desempeño dejó una señal política clara: si Bagnat decidiera participar, Castagnino, Marchesse y compañía tendrían fecha de vencimiento en sus cargos.
Por eso el movimiento alrededor de Vicari no parece casual. Para el oficialismo local y sus aliados provinciales, Vicari sería la mejor rival posible: una candidata conocida, pero sin volumen propio suficiente para aglutinar libertarios, vecinalistas, independientes, disidentes y votantes desencantados con la vieja política.
Vicari viene de la escudería de Domingo Maiocco. Tras ocho años de gestión, su saldo político fue más bien discreto: sin grandes transformaciones, sin liderazgo consolidado y sin una construcción territorial capaz de trascender el aparato municipal. Luego, junto a parte de su grupo, recaló en cargos provinciales bajo el ala de Willy Bernaudo, en la Secretaría de Producción del gobierno de Frigerio.
En casi tres años, su nombre trascendió más por haber prestado domicilio a Mauricio Colello —el dirigente rosarino afincado en Entre Ríos— que por una agenda pública propia. Ahora la mencionan como coordinadora de Frigerio y la empujan a una candidatura que, lejos de ordenar el escenario opositor, podría fragmentarlo. Es claro que buscan nuevamente instalar el tema COLELLO a travez de su figura.-
Ahí está la clave. La instalación de Vicari no solo busca construir una candidata; también busca correr de la cancha a Bagnat. Porque Bagnat representa un riesgo real para quienes administran el poder en Victoria. Vicari, en cambio, aparece como una figura funcional a una contienda más cómoda para Castagnino.
La pregunta es si Victoria aceptará que su futuro electoral sea diseñado desde portales porteños y mesas provinciales, o si finalmente abrirá paso a una opción capaz de romper con la casta burocrática que lleva años viviendo del Estado sin rendir cuentas políticas claras.






















