La Caldera

POLITICA – ECONOMIA – DEPORTES

¿Puede Rosario Romero terminar presa como Urribarri por el escándalo de las luminarias en Victoria?

El convenio con Isa Castagnino ya dejó de ser un simple acuerdo político y empieza a abrir interrogantes mucho más delicados

Las denuncias sobre luminarias “inservibles”, “porquerías” y materiales que habrían generado problemas en Victoria no solo golpean políticamente a Rosario Romero. También empiezan a instalar una pregunta incómoda: si se comprueba perjuicio económico, ¿puede este convenio traerle consecuencias penales a la intendenta de Paraná?

La comparación con el urribarrismo ya empezó a aparecer en voz baja dentro del propio peronismo entrerriano. Y no por casualidad.

Porque cuando el Estado comienza a mover bienes públicos entre municipios sin explicaciones claras, cuando aparecen funcionarios traídos desde Paraná, acuerdos políticos cruzados y materiales cuestionados por trabajadores y vecinos, el tema deja de ser solamente administrativo.

Pasa a ser potencialmente judicial.

En Victoria ya se habla de luminarias que “no sirven”, de equipamiento que habría llegado en malas condiciones y de un convenio que muchos consideran inexplicable. Y si mañana aparece documentación técnica, valuaciones dudosas o un perjuicio económico concreto para el municipio, la situación puede escalar rápidamente.

La pregunta entonces empieza a tomar otra dimensión:

¿Rosario Romero puede quedar atrapada en una causa similar a las que terminaron destruyendo políticamente a Sergio Urribarri?

Nadie puede afirmarlo hoy. Pero tampoco puede descartarse.

Porque en Entre Ríos ya existe un antecedente claro: muchas de las causas más graves de corrupción comenzaron como convenios administrativos aparentemente menores, cuestionamientos periodísticos o denuncias opositoras que al principio parecían simples peleas políticas.

Después llegaron:

  • las auditorías,
  • las pericias,
  • los expedientes,
  • y finalmente las imputaciones.

El problema para Romero es que este tema toca un punto extremadamente sensible: el uso de recursos públicos en medio de acuerdos políticos.

Y peor todavía: aparece asociado a una ciudad como Victoria, donde crece la sensación de que dirigentes de Paraná deciden sobre bienes, funcionarios y convenios sin conocer la realidad local.

Por eso la discusión ya no es solamente si las luminarias funcionaban o no.

La discusión empieza a ser otra:

¿Victoria fue usada para negocios políticos ajenos mientras se entregaban materiales cuestionados?

Y si esa pregunta sigue creciendo, Rosario Romero puede quedar seriamente expuesta.