Guillermo Michel salió a pedir que la Justicia investigue rápido la causa SIRA y ofreció colaborar. El dato no es menor: como titular de la Aduana, Michel formaba parte del engranaje estatal que intervenía en el sistema de autorizaciones de importaciones. No era un observador externo.
Su defensa apunta a instalar que ya hubo dos sobreseimientos previos. Pero ese argumento es débil. Que dos expedientes originados en autodenuncias vinculadas a Matías Tombolini hayan terminado cerrados no significa que exista cosa juzgada sobre todo el universo SIRA. Las autorizaciones fueron miles. Las empresas afectadas también. Los posibles intermediarios, gestores, funcionarios y operadores que pudieron participar de maniobras irregulares no quedan blindados por el cierre de dos causas puntuales.
La diferencia es central: una cosa es que se haya investigado una denuncia concreta y otra muy distinta es pretender clausurar de antemano toda investigación sobre un sistema completo de autorizaciones estatales, acceso al dólar oficial, demoras discrecionales y presuntos pagos para destrabar importaciones.
Por eso llama la atención el apuro. Michel dice que quiere que se investigue “a fondo”, pero también parece interesado en que la causa se cierre rápido, bajo el paraguas de aquellos sobreseimientos. Sin embargo, esta investigación recién empieza. Si aparecen nuevos hechos, nuevas empresas, nuevos teléfonos, nuevos operadores o nuevas pruebas, no hay sobreseimiento anterior que impida avanzar.
La pregunta política queda abierta: ¿Michel quiere colaborar para esclarecer o busca cerrar la puerta antes de que la investigación suba de nivel?
En Comodoro Py, cuando alguien pide velocidad y al mismo tiempo ofrece colaboración, siempre conviene mirar dos veces. Porque a veces no habla quien está tranquilo, sino quien sabe que el expediente todavía tiene mucho para contar.





















