Intendentes y concejales peronistas se reunirán este sábado en Villaguay bajo el discurso de la “gestión” y la “planificación territorial”. Detrás de la convocatoria aparece la interna real: Rosario Romero vuelve a mover fichas para instalarse como opción a gobernadora, Adrián Fuertes juega al equilibrista y Laurito que ya piensa en la vicegobernacion tiene reemplazante.
El peronismo entrerriano vuelve a reunirse. Esta vez será en Villaguay, bajo la convocatoria de la Liga de Concejales Justicialistas de Entre Ríos, que llamó a intendentes y concejales a un primer encuentro provincial conjunto. La excusa formal es la articulación de una agenda común para los gobiernos locales, la planificación territorial y el desarrollo de las ciudades. Pero en política, cuando todos dicen “gestión”, muchas veces hay que leer “candidaturas”.
La reunión fue presentada como un espacio de diálogo, formación y construcción colectiva entre quienes gobiernan municipios o integran los concejos deliberantes. Página Política informó que el encuentro tendrá lugar este sábado y que la convocatoria se inscribe en una estrategia del PJ provincial para fortalecer su presencia institucional desde las bases territoriales. También recordó un dato clave: Villaguay es el territorio de Adrián Fuertes, presidente de la Liga.
Pero detrás de la prolija foto de intendentes, concejales, planificación y territorialidad, se mueve otra película. Rosario Romero no se resigna. La intendenta de Paraná vuelve a aparecer en el armado de “otro encuentro provincial”, ahora orientado a concejales e intendentes, con la proa puesta en 2027 y con una ambición que nadie en el PJ desconoce: instalarse como candidata a gobernadora.
Fuertes, como siempre, juega su propio partido. Tiene más agachadas que japonés con visitas. Puede ser anfitrión, puede mostrarse como ordenador, puede acompañar, puede correrse o puede negociar hasta último momento. En el peronismo entrerriano nadie se sorprende: Villaguay será una foto, pero también una prueba de volumen político. Habrá que ver quién va, quién manda segunda línea y quién prefiere no quedar pegado demasiado temprano a una candidatura que todavía necesita caminar mucho fuera de Paraná.
También aparece el lauritismo. Laurito envía a Martín Garay, su candidato a intendente, un uruguayense más joven que representa lo mismo pero empieza a ocupar el lugar del recambio dentro de ese esquema. Mientras tanto, el exintendente de Concepción del Uruguay parece seguir mirando el Senado como destino posible, incluso con la fantasía de una vicegobernación que le permita ordenar la caja política y legislativa con PALITO OROBONA como ladero.
Porque ese es el punto que nadie quiere discutir de frente. El PJ habla de gestión, de territorio y de planificación, pero sigue esquivando el debate sobre las responsabilidades de fondo: la derrota, el desgaste, los contratos truchos, las cajas del Estado y los armados que durante años confundieron partido, gobierno y administración pública.
Villaguay será, entonces, mucho más que un encuentro de concejales e intendentes. Será una postal anticipada del peronismo que viene: Rosario queriendo instalarse, Fuertes midiendo hasta dónde conviene jugar, Lauritto mandando señales y los intendentes mirando con calculadora en mano.
La pregunta no es quién habla en el acto. La pregunta es quién se anima a ordenar un peronismo que todavía no sabe si quiere renovarse o simplemente reciclar las mismas caras con distinto decorado.






















