La Caldera

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La encuesta fantasma de Romero: 52% de aprobacion de gestion, poca calle

EL VOCERO OFICIAL de la intendenta intenta instalar una imagen positiva superior al 50%, pero el dato aparece sin la encuesta completa, sin cruces públicos y con una lectura política demasiado conveniente.

El contratado municipal, FEDERICO MALVASIO, desde su portal PAGINAPOLITICA, alineado a Rosario Romero salieron a instalar que la gestión municipal tendría alrededor de 51,2% o 52% de imagen positiva. El número fue presentado como una señal de fortaleza, casi como si Paraná estuviera atravesando una luna de miel con su intendenta.

Pero hay un problema: la encuesta completa no se muestra.

Lo que aparece es el análisis de un trabajo al que los medios dicen haber accedido, pero sin publicación íntegra de la ficha técnica, sin cruces por barrios, sin detalle del cuestionario, sin margen de error específico para Paraná y sin datos completos sobre cómo se midió la imagen de la gestión municipal.

Y cuando una encuesta no se puede mirar entera, el número deja de ser una prueba y empieza a parecer una operación.

El argumento oficialista agrega otro punto llamativo: Romero tendría todavía un nivel de desconocimiento que podría jugarle a favor. Pero ahí la explicación cruje. ¿Desconocimiento de quién? Rosario Romero no llegó ayer a la política. Fue jefa jurídica de Sergio Urribarri, ministra de Gobierno de Gustavo Bordet, aliada del bustismo y una dirigente con décadas de presencia en la superestructura del poder entrerriano.

Si después de todo eso todavía necesita que sus comunicadores expliquen que el desconocimiento es una ventaja, quizá el problema no sea falta de instalación. Quizá sea falta de volumen político propio.

O, peor aún: quizá algunos no la conocen y otros la conocen demasiado.

Porque durante años Romero estuvo más asociada a los acuerdos de cúpula, al manejo judicial, a las internas del poder y a los negocios del Estado que a una construcción popular real. Nunca fue una dirigente de calle. Fue una dirigente de despacho, de rosca, de expediente y de superestructura.

Por eso el famoso 52% no se nota.

No se nota en los barrios, donde la bronca por los servicios, las calles, el abandono y la falta de respuestas crece todos los días. No se nota en los clubes, donde el comentario común no es de entusiasmo sino de hartazgo. No se nota en las redes, donde la proporción parece más cercana a ocho críticas por cada dos defensas que a una mayoría satisfecha.

Entonces la pregunta no es si Romero tiene 52 puntos.

La pregunta es otra: qué están midiendo, cómo lo midieron y por qué no muestran todo el estudio.

Porque si una gestión tuviera realmente semejante respaldo social, no haría falta explicarlo tanto. Se vería. Se escucharía. Se sentiría.

Cuando un gobierno necesita vender un número aislado, sin abrir la encuesta completa y con voceros que lo traducen como si fuera un parte de prensa, no estamos ante una fotografía de la realidad. Estamos ante un intento de fabricar clima.

Romero puede tener aparato, pauta y medios amigos. Lo que no está claro es que tenga calle.