Internet Plus, los convenios públicos y una red que atravesó todos los gobiernos de Concordia: Desde Infinet SRL hasta IPLUS SAS, pasando por ISPCOM SA. La expansión de una empresa de telecomunicaciones que logró crecer durante las gestiones de Urribarri, Bordet, Cresto y Azcué. Los convenios con el Estado, la utilización de infraestructura pública, las conexiones con el caso Kueider-Guinsel y el antecedente de Diamante, donde el municipio terminó revocando los permisos otorgados.
La investigación sobre los negocios de la fibra óptica en Entre Ríos permite reconstruir una trama que conecta sociedades privadas, licencias nacionales, convenios públicos, infraestructura estatal y algunos de los nombres más influyentes de la política provincial de los últimos veinte años. Desde los tiempos del urribarrismo hasta la actualidad, una misma estructura empresarial logró crecer, expandirse y consolidarse sin importar quién ocupara el poder.
Cuando la Justicia comenzó a investigar el patrimonio y los negocios vinculados al ex senador nacional Edgardo Kueider, un capítulo inesperado apareció en escena: el negocio de la fibra óptica.
La punta del ovillo fue revelada por una investigación de Análisis Digital que reconstruyó los vínculos entre Iara Guinsel Costa, Rodolfo Daniel González, ICELER SA y el desembarco de una red privada de internet en la ciudad de Diamante. Sin embargo, detrás de ese episodio aparecía una estructura mucho más grande, con origen en Concordia y con antecedentes que se remontan al menos dos décadas atrás. La historia conduce inevitablemente a Internet Plus.
DE INFINET A IPLUS
La propia empresa reconoció públicamente que su evolución comenzó con Infinet SRL en 2005, continuó con ISPCOM SA en 2007 y derivó finalmente en IPLUS SAS, constituida formalmente en marzo de 2019. El nombre que aparece asociado a todas esas etapas es Juan Martín Fracalossi.
Durante esos años la empresa pasó de ser un pequeño proveedor local de internet a transformarse en uno de los actores más importantes del mercado regional de telecomunicaciones. No se trató solamente de vender conexiones domiciliarias. La expansión se apoyó en infraestructura, tendidos de fibra óptica, acceso a postes, nodos de distribución y acuerdos institucionales que permitieron llegar a miles de usuarios.
En octubre de 2020 ENACOM otorgó a IPLUS SAS la licencia nacional TIC mediante la Resolución 1149/2020, habilitándola para prestar servicios de acceso a internet, transmisión de datos y radiodifusión por suscripción. A partir de allí el crecimiento fue acelerado.
EL NEGOCIO DE LOS POSTES
La fibra óptica no se instala en el aire. Necesita infraestructura. Necesita postes. Necesita espacio aéreo. Necesita permisos. Necesita nodos estratégicos. Por eso el verdadero negocio no está solamente en la venta de internet sino en el control de la infraestructura necesaria para distribuirlo. En Concordia aparece entonces un actor clave: la Cooperativa Eléctrica. Gran parte de la postación utilizada por las empresas de telecomunicaciones depende directa o indirectamente de acuerdos con la Cooperativa.
Allí aparece otro nombre relevante: Martín Santana. Ex concejal, dirigente identificado históricamente con el espacio político de Enrique Cresto y vicepresidente de la Cooperativa Eléctrica. La coincidencia resulta llamativa porque el crecimiento de Internet Plus se produjo paralelamente a la consolidación política del crestismo en Concordia.
No existe evidencia pública que permita afirmar una relación societaria entre Santana e Internet Plus. Sin embargo, la convergencia entre infraestructura estratégica, poder político y expansión empresarial constituye uno de los puntos más sensibles de toda la trama.
LOS GOBIERNOS PASAN, LA RED QUEDA
La cronología política resulta reveladora. Internet Plus comenzó a expandirse durante los años de Sergio Urribarri. Siguió creciendo durante las administraciones de Gustavo Bordet. Se consolidó durante la etapa en que Enrique Cresto controlaba el poder político de Concordia. Y continúa desarrollándose bajo la actual administración de Francisco Azcué.
Pocas empresas pueden exhibir semejante capacidad de adaptación. La explicación más razonable parece encontrarse en la naturaleza misma del negocio: una vez que la infraestructura está instalada, los cambios políticos afectan mucho menos que en otras actividades.
Sin embargo, la permanencia de ciertos privilegios, permisos o facilidades operativas a través de gobiernos de distinto signo político merece al menos una observación periodística.
EL CAPÍTULO DIAMANTE
La historia adquirió otra dimensión cuando apareció ICELER SA.
La sociedad fue constituida en mayo de 2023 en la Ciudad de Buenos Aires con participación de Rodolfo Daniel González y Adriana Crucitta.
Según la investigación de Análisis Digital, González otorgó poder a Iara Guinsel Costa para actuar en representación de la firma ante organismos públicos. Poco después comenzó el desembarco en Diamante.
La empresa obtuvo autorización para desplegar una red de fibra óptica que terminaría abarcando aproximadamente 250 manzanas. La administración de Juan Carlos Darrichón concedió permisos para utilizar espacio público, colocar postes y desarrollar infraestructura propia.
El proyecto avanzó rápidamente. Demasiado rápido, según sostuvieron luego distintos sectores de la ciudad. Las críticas comenzaron a multiplicarse. Aparecieron cuestionamientos técnicos. Se denunciaron daños en espacios públicos. Se objetó la colocación de postes. Y finalmente la nueva gestión municipal decidió revisar todo el proceso. Durante 2024 las autorizaciones fueron dejadas sin efecto y la empresa perdió los permisos que había obtenido.
Ese dato es central porque diferencia claramente el caso Diamante de otros procesos similares: aquí el Estado decidió retroceder y revisar lo actuado. Hoy Darrichon se pasea con MICHEL dando catedra de lealtad mientras es nuevamente mencionado ademas en los CONTRATOS TRUCHOS.-
EL NEXO GUINSEL
La conexión entre Internet Plus e ICELER aparece a través de Iara Guinsel Costa. La propia Internet Plus reconoció que Guinsel trabajó dentro de la estructura empresarial antes de incorporarse al entorno político de Kueider.
No existe documentación pública que permita afirmar que Internet Plus e ICELER fueran la misma empresa o actuaran coordinadamente.
Pero la sucesión temporal de hechos, el paso de personal clave entre ambas estructuras y la coincidencia en el mismo mercado de telecomunicaciones constituyen elementos que explican el interés periodístico sobre el tema. Más aún cuando, tras el fracaso del proyecto de ICELER en Diamante, comenzaron a circular versiones sobre la posibilidad de que otras firmas vinculadas al sector absorbieran o continuaran parte de la infraestructura instalada.
Entre los nombres mencionados apareció nuevamente Internet Plus.
LAS ANTENAS EN INMUEBLES PÚBLICOS
Otro aspecto que merece atención son los puntos estratégicos utilizados para la distribución de señal. Fuentes locales ubican infraestructura asociada a la red en dos inmuebles públicos de enorme relevancia:
- El Hospital Delicia Concepción Masvernat.
- Una Sala de Atención Primaria de la Salud en Villa Zorraquín.
La existencia de equipamiento en esos lugares no necesariamente implica irregularidad alguna. Por el contrario, podría responder a convenios técnicos, contraprestaciones en conectividad o acuerdos de cooperación. Sin embargo, la utilización de inmuebles estatales para sostener infraestructura privada revela el nivel de integración que una empresa de telecomunicaciones puede alcanzar con distintos organismos públicos.
Si además se considera el uso de postación administrada por la Cooperativa Eléctrica y los convenios celebrados con organismos municipales, surge una imagen bastante clara del modelo de expansión utilizado.
DE PEDRO BÁEZ A AZCUÉ
La investigación permite observar un fenómeno llamativo. Durante años, los nombres políticos fueron cambiando. Pedro Báez representó una etapa del urribarrismo. Enrique Cresto construyó el liderazgo territorial de Concordia. Edgardo Kueider emergió como una de las figuras centrales del bordetismo. Juan Carlos Darrichón protagonizó el episodio de Diamante. Y Francisco Azcué encabeza actualmente el gobierno municipal.
Sin embargo, la infraestructura vinculada al negocio de las telecomunicaciones siguió creciendo a través de todas esas etapas. No necesariamente porque existiera una conspiración. Tal vez porque los negocios estratégicos aprenden a convivir con cualquier administración. Tal vez porque la conectividad se transformó en un servicio indispensable.
O tal vez porque, como suele ocurrir en Entre Ríos, detrás de las disputas políticas públicas existe una red mucho más estable de relaciones económicas, empresariales e institucionales que permanece intacta mientras los gobiernos cambian.
Lo cierto es que la historia de Internet Plus, los convenios públicos, la infraestructura estatal utilizada para desplegar redes, la participación de la Cooperativa Eléctrica, el caso ICELER en Diamante y los vínculos revelados en la investigación sobre Kueider conforman un mismo mapa.
Un mapa que todavía tiene zonas oscuras. Pero cuyos contornos ya empiezan a verse con bastante claridad.





















