La Caldera

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Romero y Enz largan la campaña: “verano feliz”… con canillas secas

Con la sonrisa de campaña ya puesta, Rosario Romero sale a vender una ciudad postal: verano feliz, playas, festivales, “paz social”, colectivos “confortables”.

Y lo hace con el micrófono amigo y el relato prolijo, como si la realidad fuera un decorado.Pero Paraná no es ese video institucional.

Paraná es bronca, conflicto y degradación cotidiana. La “paz social” que declaman se ve en la joda blindada con policías y móviles; la otra, la real —la de los barrios— no existe: es un polvorín. Todos los días hay peleas, violencia, apuñalados, tensión en la calle. Y encima, en pleno verano, no hay agua o hay presión miserable en muchos sectores.

Ese dato solo pulveriza cualquier relato de “ciudad cuidada”.Y el “salto de calidad” del transporte… también es caradura.

Porque mientras Romero se filma hablando de colectivos nuevos, hubo apedreados y, peor todavía, murió un pasajero de 77 años (Ricardo Centurión) tras caer cuando descendía de un colectivo en el microcentro. Eso no es “balance positivo”: es tragedia y descontrol.

Después está la otra mentira: la “fiesta” como integración. La supuesta Fiesta de la Playa fue, en la práctica, un show con escape: la gente llegó tarde, miró al artista y se fue. Las tardes vacías, las playas sin vida, los artesanos y lo local funcionando a medias. La fiesta real es cuando participa la ciudad entera; esto fue escenario, parlantes y foto. Lo único que pudo “mover” algo fueron los recitales y las cantinas que habrán hecho su peso. El resto, humo.

Eso es lo que indigna: caradurez extrema. No por hacer eventos, sino por querer tapar con música lo que no resuelven con gestión. No se construye paz social con anfiteatro, ni se gobierna una ciudad con relatos.

Paraná no necesita propaganda: necesita agua, seguridad real en los barrios y un Estado que no viva de campaña permanente.