La Caldera

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Troncoso y el “no era tan mala”: la política del conformate para los docentes

Manuel Troncoso salió a defender la oferta salarial a los docentes con una frase que desnuda el problema: “no era tan mala”. Cuando un ministro no puede decir “es justa” o “es suficiente”, elige el diminutivo moral: no tan mala. Es el lenguaje del ajuste con sonrisa.

Según sus propios dichos, el gobierno sostiene que “fortaleció” el FOPID en $60.000, mantuvo una suma fija bonificable de $25.000 para quienes tienen más de 10 años de antigüedad, anunció boleto docente al 100%, una suba del 50% en ayuda escolar, y afirmó que el salario inicial pasaría de $680.000 a $750.000 “en mano”. Y remató con su línea: que ese refuerzo estaría “un pelito por arriba” de la inflación de los meses adeudados.

El problema es que la vida no se paga “un pelito”. El salario docente no compite contra un índice: compite contra el supermercado, el alquiler, el transporte, la salud y la escuela que también se sostiene con bolsillo propio. Si la oferta fuera realmente razonable, no estaría el conflicto instalado, ni haría falta venderla como “no tan mala” en los medios.

Troncoso además buscó bajar el precio del reclamo con el dato de acatamiento (habló de un 30% en el paro provincial) y separó el paro nacional del provincial. Esa discusión es una cortina: un derecho no se valida por porcentaje. Se valida por la justicia del planteo. Cuando el gobierno discute números de paro para evitar discutir salario real, muestra que no está mirando el aula: está mirando la planilla.

Y lo más revelador: mencionó que el “aumento por decreto descomprime” y dejó flotando la herramienta de la conciliación obligatoria si el conflicto “se dispara”. Traducción: hablamos mientras nos conviene; si no, imponemos. Eso no es negociación: es administración del desgaste.

La docencia no pide épica: pide respeto y previsibilidad. Y la sociedad no necesita frases condescendientes: necesita clases con docentes que no tengan que elegir entre enseñar y sobrevivir. Si la oferta “no era tan mala”, que lo demuestren en serio: con un salario que alcance, no con un slogan que minimiza.