Página Política, el medio vinculado a la FM MUNICIPAL COSTA PARANA, ya no lo disimula. En la nota “El municipalismo y los candidatos en el PJ”, publicada el 16 de abril y firmada por Federico Malvasio, el planteo de fondo no es sólo una lectura del peronismo: es una toma de posición. El texto arranca con una definición central, casi programática: “el peronismo no tiene otra alternativa que mirar en su lista de intendentes” y agrega que allí está la posibilidad de ofrecer “una propuesta alternativa de gestión”, mientras “todo lo demás es ruido político”. Ahí está la clave de lectura de todo lo que sigue.
Después vienen los tiros con nombre y apellido, pero siempre para ordenar el mismo dibujo. A Bahl lo corre del centro con una frase venenosa: Malvasio recuerda su enojo con Bordet y remata que ese asunto es “tema, quizás, más para la psicología que la política”. No es una chicana menor: es una forma de reducirlo, de decir que su problema ya no es político sino personal. A Michel, en cambio, no lo destruye, pero sí le recorta el traje que algunos le quieren poner: escribe que “para nada es un outsider”, que podría aspirar por contactos y vocación, y enseguida marca quiénes se entusiasman con él, vinculándolos con los que pintaban “Bordet = Macri”. O sea: no lo convierte en enemigo, pero sí lo baja de la fantasía renovadora y lo devuelve al barro de la interna vieja.
Y una vez acomodados Bahl y Michel, Malvasio vuelve al punto que de verdad le interesa: los intendentes. Ahí ya no hay ironía ni reducción, sino validación. Dice que ellos tienen “la herramienta inobjetable de la gestión” y la posibilidad de presentarse ante el electorado con hechos concretos. Y cuando enumera nombres, pone a Rosario Romero primera en la lista, antes que Lauritto, Fuertes, Bastián y Arévalo. No parece casual. Mucho menos si se lo lee junto con otra nota del propio Malvasio, de mayo de 2025, donde los sectores alineados con la intendenta de Paraná “plantaron bandera” y bancaron la continuidad de la gestión municipal, en un esquema donde Bahl iba al Senado y Michel a Diputados. Ahí ya estaba la arquitectura: el paraguas político y territorial salía del universo de Romero.
Por eso el texto no debe leerse como una simple columna sobre candidaturas. Es algo más nítido: una operación de clima para instalar que, si el peronismo tiene que volver a pensar en serio la Casa Gris, la respuesta no está ni en la bronca de Bahl ni en el supuesto outsiderismo de Michel, sino en el municipalismo. Y dentro de ese municipalismo, la dirigente mejor perfilada, con más centralidad institucional y con gestión a la vista, es Rosario Romero. Eso es lo que la nota empuja sin necesidad de escribirlo en letras de molde. Primero desacredita una alternativa, después relativiza la otra y finalmente enaltece el único terreno donde ella juega de local: gestión, intendencia y territorio.
Dicho en criollo: la página del romerismo ya empezó a hacer su trabajo. A Bahl lo manda al diván. A Michel le recuerda que no nació afuera del sistema. Y mientras a uno lo psicologiza y al otro lo domestica, va llevando toda la discusión hacia un lugar donde Romero aparece como la opción más lógica, más ordenada y más competitiva para pelear la gobernación. No lo anuncian. Lo sugieren. Que en política suele ser todavía más eficaz.






















