La Caldera

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Troncoso dice que Entre Ríos merece cuatro años más de Frigerio: Una candidatura que sólo sostiene el tren fantasma que encabeza Rosario Romero

Manuel Troncoso dice que Entre Ríos merece cuatro años más de Frigerio. Lo dice como si hablara de un premio. Pero, visto desde la realidad, cuesta no leerlo al revés: más que un premio, sería la continuidad de un gobierno que no resolvió los problemas de fondo y que sigue administrando deuda, gasto y estructuras que prometió revisar.

Frigerio no llega fuerte por lo hecho, sino por lo que tiene enfrente. No lo sostiene una transformación profunda de la provincia, ni una reforma real del Estado, ni una baja visible del gasto político. Lo sostiene, sobre todo, el espanto que provoca la foto opositora. Una candidatura que sólo sostiene el tren fantasma que encabeza Rosario Romero.

Ése es el verdadero dato político. No hay épica de gestión. Hay contraste. No hay una provincia deslumbrada por los resultados. Hay una sociedad que mira enfrente y vuelve a ver desfilar al viejo elenco: Rosario Romero, Bahl, Lauritto, el urribarrismo, el bordetismo, Laura Stratta, los nombres, las caras y los mecanismos que convirtieron a Entre Ríos en una feria de impunidad, acomodo y deterioro.

Por eso la frase de Troncoso revela más de lo que intenta decir. Porque si Frigerio merece seguir no es por haber ordenado la provincia de manera contundente, sino porque del otro lado asoma una oposición que funciona como amenaza. No lo empuja la esperanza; lo empuja el miedo.

Y ése es, en el fondo, el drama entrerriano: cuando una reelección no se apoya en los logros propios, sino en el rechazo que genera el tren fantasma de enfrente, ya no estamos discutiendo un premio.

Estamos discutiendo cuál de todos los males parece menos peor.