A través de redes sociales, el bloque de concejales de Más por Entre Ríos difundió un comunicado en el que denuncia un supuesto “atropello institucional” y reclama que se respete una mayoría que —según sostienen— surgió de las urnas. Pero el planteo omite el dato central de toda esta discusión: esa mayoría no la perdieron por una maniobra de la oposición, sino por una decisión política propia, detonada por la ambición de Graciela Bar.
Ese fue el verdadero punto de quiebre. La mayoría se desarmó cuando, por una jugada interna vinculada al poder y a los cargos, terminó asumiendo Ailén Guerra, que había entrado por la minoría en la interna y que, por lo tanto, conserva criterio propio e independencia política. Y eso no tiene nada de anormal ni de ilegítimo.

Los concejales no representan a la intendenta ni están para levantar la mano mecánicamente: representan al pueblo, conforme al principio republicano y al sistema de representación política municipal.
Por eso resulta contradictorio que ahora el bloque kirchnerista pretenda victimizarse y presentarse como defensor de una mayoría que ellos mismos rompieron. No fue la oposición la que les quitó nada.
Fue el propio oficialismo el que alteró su composición por una decisión interna que toda Victoria conoció y comentó.En ese contexto también aparece el trasfondo de cargos y reacomodamientos que rodeó la situación.
La actual secretaria de Gobierno, Luisina Menescardi, ha tenido una actuación deslucida, al punto tal que debió desdoblarse la cartera y quitarle Hacienda porque no podía hacerse cargo. Y eso expone todavía más la precariedad de las decisiones políticas tomadas, sobre todo si se tiene en cuenta que históricamente esa estructura había funcionado con un solo secretario, incluso en tiempos en que quienes ocuparon ese lugar no tenían grandes pergaminos técnicos: uno era mecánico y otro apenas estudiante inicial de Ciencias Económicas.
Lo que hoy quieren presentar como una discusión institucional seria no es más que un intento de disfrazar de agravio democrático una consecuencia política de su propia conducta. Reclaman respeto por una mayoría que dejaron de tener cuando priorizaron la ambición de poder por encima de la representación que decían defender.
En definitiva, el planteo es insólito por donde se lo mire: el bloque kirchnerista de Victoria denuncia que le desconocen una mayoría que perdió solo.

























