La Caldera

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¿LA IZQUIERDA ENTRERRIANA ES PERONISTA? QUE DIJO DE CONTRATOS TRUCHOS, SIRA, SECURITAS Y LAS CAUSAS DE CORRUPCION ENTRERRIANAS?

El fenómeno Bregman, que logró posicionar a la izquierda en el debate nacional, parece no haber tenido efecto en Entre Ríos. Y no es casual. La izquierda entrerriana no incomoda al poder provincial porque, en buena medida, terminó funcionando como una izquierda peronizada: mansa frente a veinte años de hegemonía justicialista, indulgente frente a la corrupción estructural y silenciosa ante el saqueo que hoy pagan los trabajadores estatales, los jubilados y los municipios.

Durante dos décadas, Entre Ríos fue administrada como una maquinaria de poder donde convivieron contratos truchos, subsidios truchos, subsidios a personas fallecidas, cajas políticas, empresas públicas opacas, nepotismo, hijos de dirigentes acomodados como el senador BAHL y una justicia que rara vez avanzó contra el corazón del sistema. Ese esquema no fue gratis. Tiene consecuencias concretas: una provincia con dificultades para pagar salarios dignos, una caja jubilatoria en crisis, servicios deteriorados y un Estado que les exige sacrificios a los mismos trabajadores que nunca participaron del festín.

Ahí debería haber nacido una izquierda fuerte, popular, incómoda y profundamente antisistema. Pero ocurrió lo contrario. La izquierda entrerriana habló mucho del ajuste, del FMI, de Milei, de Macri y de la derecha, pero fue incapaz de construir una denuncia sostenida contra el régimen político provincial que gobernó, repartió, encubrió y degradó el Estado.

Por eso Bregman puede crecer en el país, pero no derrama en Entre Ríos: porque acá la izquierda no se plantó contra el sistema; se acostumbró a vivir al costado del sistema.