En Entre Ríos el expediente avanza como avanzan los blindajes: despacio, por partes, y siempre mirando hacia abajo. La causa “contratos truchos” se vendió como megasaqueo, pero la escena real se parece más a un circo: perejiles expuestos, recursos interminables, cautelares que caducan y se “reinscriben”, y un juicio oral que nunca llega. Mientras tanto, el sistema político se hace el distraído y la Justicia le administra el silencio.
Los fiscales a cargo —Aramberry, Yedro y Badano— tienen el deber de sostener la acusación, e instrucciones precisas de JORGE AMILCAR LUCIANO GARCIA para el recorte quirúrgico: la causa se fragmenta, se vuelve un laberinto técnico y termina apuntando a piezas reemplazables. Si el propio discurso público habla de un daño de 50 millones de dólares, la pregunta es sencilla: ¿de verdad pretenden que eso lo decidieron empleados administrativos y valijeros sueltos? No. Un desfalco de ese tamaño no nace en una oficina: nace en una decisión política, con cobertura institucional y con controles mirando para otro lado.
Y para darle acrobacia al show, ahora se suman dos exjueces a las defensas. No es pecado: es derecho de defensa. El problema es el contraste. Cuando el expediente aprieta, el poder arma escudo técnico. Pero lo que falta no es técnica: lo que falta es coraje para mirar hacia arriba. Porque si el relato oficial es “se robaron 50 millones de dólares desde la Legislatura”, entonces el banquillo está mal armado desde el arranque. Faltan Urribarri, Allende, Cáceres, Bahl, Lauritto… y si viviera, Busti. No por capricho ni por odio: porque una maquinaria de esa escala no funciona sin conducción, sin sostén político y sin una red de protección.
Ese es el núcleo del sistema entrerriano cuando quiere blindar al poder: se castiga al engranaje y se salva al comando. Se exhibe la mugre para que nadie toque la caja fuerte. Se arma expediente para que no haya responsables. Y así, con fiscales corriendo detrás de plazos y jueces administrando la demora, el show sigue… pero la verdad nunca sube al escenario.





















