La Caldera

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Michel se ataja antes del choque: dólares, Massa y el arte del “yo ya fui sobreseído”

Guillermo Michel salió a hablar. Y cuando un funcionario sale a hablar antes de que lo llamen, no suele ser por amor a la verdad, sino por olfato político. El ex hombre fuerte de Aduana decidió aclarar —a los gritos preventivos— que “no tiene ninguna causa” y que está “sobreseído”.

Todo muy prolijo. Todo muy conveniente. Todo muy… a destiempo.Porque la pregunta no es si Michel fue sobreseído alguna vez.La pregunta es por qué se ataja ahora, justo cuando el país empieza a mirar con lupa las maniobras con los dólares, el festival de discrecionalidad del esquema Massa y el uso político de los controles, las importaciones, las habilitaciones y los “sí para amigos, no para enemigos”.

El sobreseimiento que exhibe Michel es como mostrar el carnet vencido del club y pretender entrar gratis de por vida. Fue por aquellos hechos, en aquel momento, con aquella prueba. No es un salvoconducto eterno ni un “vale todo” retroactivo. Mucho menos un escudo para explicar lo que vino después.

Y lo que vino después —casualmente— es el Massa ministro, los dólares que no estaban pero aparecían para algunos, el SIRA como oráculo, la Aduana como peaje y el Estado como casino donde siempre ganaban los mismos. ¿De verdad alguien cree que una resolución vieja clausura toda posibilidad de preguntar qué pasó con eso?

Michel no habla para aclarar.Habla para marcar la cancha.Habla para instalar la idea de que “ya está todo juzgado”, cuando en realidad recién se están haciendo las preguntas correctas.

En criollo: nadie es sobreseído “para siempre”.Ni del pasado que no se investigó bien.Ni del presente que todavía huele raro.Ni del futuro que viene cargado de expedientes.

En La Caldera lo decimos sin vueltas: cuando un tipo necesita recordarle al país que está limpio antes de que lo acusen, no está ejerciendo transparencia. Está levantando el paraguas antes de que empiece a llover dólares ajenos.

Y cuando llueve, siempre, siempre, alguien se moja.