El voto afirmativo de la senadora provincial Gladys “Meca” Domínguez a la reforma previsional profundizó una tensión que ya venía creciendo en San José de Feliciano. AGMER rechazó el proyecto, mientras la legisladora sostuvo que acompañó un texto modificado y “más equilibrado”.
La fractura política que rodea a Domínguez sumó un nuevo capítulo. Su respaldo a la iniciativa impulsada por el gobierno provincial encendió el malestar entre trabajadores de la educación y volvió a exponer la distancia entre la senadora y sectores gremiales que reclamaban el rechazo total.
Un voto que llevó la tensión al límite
El 15 de julio, el Senado entrerriano aprobó por 10 votos contra 7 el proyecto de “Restauración del Equilibrio y Fortalecimiento del Sistema Previsional”. Entre los votos afirmativos estuvo el de Domínguez, integrante del monobloque Peronismo Federal. La iniciativa, que modifica la Ley 8.732, fue girada a la Cámara de Diputados.
La posición de AGMER era conocida. El sindicato venía sosteniendo movilizaciones, paros, una carpa frente a Casa de Gobierno y una campaña de firmas contra la reforma. En Feliciano, la seccional participó junto con ATE, AJER y jubilados de distintas actividades públicas contra el proyecto.
La secretaria general de AGMER Feliciano, Paula Ovando, resumió el clima interno al afirmar que había “un enojo de los trabajadores con Meca que está latente”. El reproche no aparece como una diferencia técnica: docentes y estatales habían pedido expresamente a las senadoras que votaran en contra.
La explicación de Domínguez
Domínguez defendió su decisión con un argumento diferente. Dijo que no habría acompañado la versión original, pero que decidió intervenir para introducir cambios. Entre las modificaciones mencionó la reducción de 20 a 15 años del período para calcular el haber inicial, el mantenimiento de las edades jubilatorias de 60 años para las mujeres y 65 para los varones, y la eliminación de la jubilación a los 68 años para futuros ingresantes al Estado.
La senadora presentó su voto como el respaldo a una reforma mejorada por el debate y sostuvo que “la peor injusticia es no hacer nada”. Esa explicación no desactivó la reacción en Feliciano, donde su acompañamiento al oficialismo fue interpretado por sectores sindicales como un nuevo alejamiento de los compromisos con los trabajadores.
La publicación que agrandó la polémica
Horas después, Domínguez difundió en sus redes una imagen de la sede de AGMER Feliciano con un cartel que decía “MECA TRAIDORA” y escribió: “¿Dónde quedó el ‘Eduquemos con el ejemplo’?”. La captura documenta el agravio, pero no permite establecer quién colocó el cartel. Por eso no corresponde atribuir su autoría a la conducción de AGMER sin una confirmación independiente.

Un quiebre que viene de antes
El conflicto previsional se superpone con una ruptura política previa. En junio de 2025, Domínguez dejó el bloque Más para Entre Ríos y conformó Peronismo Federal. Su salida alteró la relación de fuerzas en el Senado y llegó después de fuertes cuestionamientos por su posición en la votación que dio paso a OSER.
Desde entonces, la legisladora profundizó su autonomía respecto del peronismo departamental y mostró coincidencias puntuales con el gobierno de Rogelio Frigerio. Ahora, el voto previsional vuelve a colocarla en el centro de la escena.
Para AGMER, la discusión continúa en Diputados. Para Domínguez, el respaldo se explica por las correcciones incorporadas. Entre ambas posiciones queda una relación política quebrada, con un malestar que ya salió de los recintos y se hizo visible en las calles y las redes de Feliciano.





















