Mauro Díaz Chávez, uno de los principales operadores territoriales de Guillermo Michel, pidió sanciones contra Nancy Miranda por acompañar la reforma previsional de Rogelio Frigerio. En Aldea San Antonio, su propio territorio, el PJ obtuvo apenas el 25% y sufrió una de las derrotas más duras de 2025. Sin autocrítica ni votos, ahora reparte certificados de peronismo.
El peronismo entrerriano atraviesa una crisis profunda, pero parte de su conducción parece haber encontrado una salida más cómoda que revisar sus propios fracasos: buscar culpables, levantar el dedo y expulsar compañeros.
Ese papel asumió Mauro Díaz Chávez, intendente de Aldea San Antonio y vicepresidente segundo del Partido Justicialista provincial. Convertido en una suerte de comisario político de Guillermo Michel, salió a reclamar sanciones contra la senadora Nancy Miranda por haber acompañado la reforma previsional impulsada por Rogelio Frigerio.
La discusión sobre el voto de Miranda es legítima. La legisladora desobedeció una resolución del Congreso partidario y deberá explicar por qué terminó aportando su voto al proyecto del oficialismo. Pero otra discusión, igual de necesaria, es quiénes pretenden juzgarla y desde qué autoridad política lo hacen.
Díaz Chávez habla como custodio de la doctrina después de haber protagonizado una catástrofe electoral en su propia localidad. En las legislativas de octubre de 2025, la alianza oficialista obtuvo en Aldea San Antonio el 67,13%, mientras Fuerza Entre Ríos apenas llegó al 25,02%. Una diferencia superior a los 42 puntos en el municipio que gobierna.
No perdió en territorio ajeno. No heredó una campaña armada por otros. Perdió en su pueblo, siendo intendente y después de haberse mostrado como uno de los principales colaboradores de Michel durante la campaña.
El hombre que no pudo convencer a sus propios vecinos ahora pretende decidir quién merece permanecer dentro del peronismo.
El alcahuete de Michel
Díaz Chávez hace tiempo abandonó cualquier pretensión de autonomía para transformarse en uno de los ejecutores políticos del michelismo. Respalda sus decisiones, repite su discurso y aparece cada vez que la conducción necesita disciplinar a quienes cuestionan el rumbo partidario.
No parece preocuparle demasiado que el peronismo haya sido arrasado electoralmente. Tampoco se le conoce una autocrítica seria por el 25% obtenido bajo su conducción territorial. Su energía está puesta en perseguir disidentes y custodiar el armado de Michel.
Es más sencillo pedir la cabeza de Miranda que explicar por qué siete de cada diez vecinos de Aldea San Antonio eligieron al espacio de Frigerio y Milei.
También resulta más cómodo señalar supuestas traiciones individuales que discutir una conducción que cerró listas, repartió lugares, expulsó dirigentes y terminó llevando al PJ a una derrota histórica.
Un partido cada vez más chico
La contradicción es evidente: quienes condujeron al peronismo hacia una de sus peores elecciones quieren responder a la crisis echando todavía más gente.
Primero fue Daniel Rossi. Ahora apuntan contra Miranda y Gladys Domínguez. Mañana podrá ser cualquier dirigente que cuestione la autoridad de Michel y sus aliados. Así, el PJ corre el riesgo de convertirse en un sello cada vez más pequeño, controlado por una mesa que confunde unidad con obediencia y conducción con sometimiento.
Miranda deberá responder políticamente por su voto. Pero Díaz Chávez también debe responder por el suyo: el de las urnas. Y allí el veredicto fue demoledor.
Antes de repartir carnets de peronismo, el intendente debería explicar cómo logró que el PJ sacara apenas el 25% en el municipio que gobierna. Antes de reclamar expulsiones, tendría que hacerse cargo de la paliza electoral que recibió. Y antes de señalar quién trabaja para Frigerio, debería preguntarse quién terminó siendo más funcional al gobernador: una senadora con un voto polémico o una conducción que entregó su localidad por más de 42 puntos.
El peronismo entrerriano necesita debate, renovación y autocrítica. Lo que le sobra son alcahuetes, inquisidores y dirigentes derrotados que pretenden conservar poder echando a los demás.
Fuentes: resultados electorales de Aldea San Antonio; balance electoral de Análisis; actuación del Tribunal de Disciplina.






















