Edgardo Kueider habló extensamente en A Quien Corresponda, el programa conducido por Daniel Enz. Acusó a sectores del PJ, fiscales y medios de comunicación de haber armado las causas en su contra. Sin embargo, evitó nombrar a Guillermo Michel y volvió a descalificar como “puntero resentido” a Eliseo Blanco, el denunciante de Concordia.
Lo llamativo fue el rol de Enz. Tenía información suficiente para confrontar el relato porque su propio medio había publicado buena parte de los hechos que ahora Kueider niega.
Análisis reveló que Kueider figuraba como accionista y director de Betail SA, empresa vinculada con tres departamentos y dos cocheras en Paraná. También publicó que, después de conocida la denuncia, las unidades comenzaron a aparecer relacionadas con Iara Guinsel; que el fiscal José Arias secuestró los boletos de compraventa y que el administrador del edificio informó quién pagaba las expensas.
Kueider dijo que jamás compró departamentos. Daniel Enz no le preguntó cómo explicaba entonces esos documentos.
Tampoco lo enfrentó con los mensajes de la causa Securitas publicados por Análisis. En uno de esos intercambios, uno de los hermanos Tórtul escribió: “Yo hablo con el Turco Cuaider, va a estar a cargo de eso”, en referencia al pliego de seguridad de Enersa.
Kueider afirmó que su nombre nunca apareció en esa causa. Enz tampoco repreguntó.
Y dejó pasar la pregunta más elemental: si los US$211.000 secuestrados en Paraguay no pertenecían a Kueider, ¿quién era el dueño? El exsenador dijo que no reclamó el dinero porque no era suyo, pero no identificó al propietario ni explicó quién se lo entregó y para qué operación.
Daniel Enz fue duro cuando publicó las investigaciones. Pero cuando tuvo a Kueider delante, no se animó a preguntarle por los departamentos, por Securitas ni por el verdadero dueño de los dólares. El archivo tenía todas las preguntas. En la entrevista no apareció ninguna.






















