Nancy Miranda votó con Rogelio Frigerio la reforma previsional y quedó en la puerta del Tribunal de Disciplina. Lejos de retroceder, desafió a la conducción del PJ y le negó autoridad moral para sancionarla.
La senadora recordó que Juan José Bahillo y Mayda Cresto acompañaron en 2017 la reforma previsional de Mauricio Macri sin recibir sanciones. La pregunta es inevitable: ¿por qué aquello fue “gobernabilidad” y ahora el voto de los departamentos del norte sería “traición”?
Miranda también apuntó contra dirigentes que nunca ganaron una elección, pero ocupan cargos puestos a dedo y pretenden disciplinar a quienes sí fueron elegidos. “Estoy a disposición del Tribunal de Disciplina”, lanzó, después de acusar al PJ de haber permanecido acéfalo durante ocho años y de reunirse únicamente para decidir a quién expulsar.
La conducción partidaria había ordenado rechazar el proyecto y advirtió que quienes lo apoyaran podrían ser expulsados. Miranda y Gladys “Meca” Domínguez votaron afirmativamente. El supuesto disciplinario se cumplió.
Ahora el peronismo deberá resolver si aplica su propia amenaza o vuelve a exhibir la doble vara. Porque Bahillo y Cresto votaron con Macri, Meca y Miranda votaron con Frigerio, y Héctor Maya y Carolina Gaillard todavía sueñan con nuevas candidaturas.
En el PJ entrerriano, cambiar de bando parece tener perdón. Lo imperdonable sigue siendo denunciar la corrupción.





















