La escena es tan simple como alarmante. Gainza y Colello lanzan una “capacitación” que —según la propia convocatoria— está dirigida exclusivamente a empleados públicos provinciales.
O sea: una actividad cerrada, con destinatarios perfectamente identificables. No es para “la gente” en general. No es una invitación abierta.Pero el método elegido parece el de un sorteo: “inscribite en el link”… del posteo en redes.
No estamos hablando de un club de barrio. Estamos hablando del Estado provincial. La Provincia tiene Recursos Humanos, nóminas, legajos, áreas, jefaturas, correos institucionales, notificaciones internas, sistemas administrativos.
Si realmente quieren capacitar empleados provinciales, la forma lógica es convocatoria formal y dirigida, por canales internos, con registro, trazabilidad y control.En cambio, lo que hacen es esto: publican para que lo vea todo el mundo y después mandan a los empleados a anotarse por un link de redes sociales.
Resultado: si el agente no lo vio, no se inscribió. Y si no se inscribió, la culpa se traslada hacia abajo.
Es la fórmula perfecta del “yo avisé”, pero en versión algoritmo.Y ahí entra el dato político: Colello, el hombre orquesta. En un esquema donde se lo ve siempre en el centro de la botonera —y vos lo marcás con claridad— aparece como el que maneja el mundo de los contratados, el que está metido en el CFI, el que ocupa lugares clave de la administración, el que aparece en operaciones grandes como el Hotel Ayuí… y ahora también “capacita”. Todo pasa por el mismo mostrador, y encima la inscripción se terceriza en un link de redes como si el Estado no existiera.
Capacitar está bien. Lo que está mal es el mensaje institucional: una capacitación cerrada, para empleados provinciales, no se gestiona como campaña de redes. Se gestiona como política pública: con convocatoria interna, criterios por función y área, registro serio y evaluación. Si no, no es capacitación: es puesta en escena.
Ademas siempre la sospechosa presencia del CFI que nunca se sabe cuando pone plata o nombre.
























