Cuando aparece una cara nueva, Entre Ríos hace lo que mejor sabe: le cuelga una mochila. No de propuestas, no de equipos técnicos, no de una épica reformista. Le cuelga un equipo viejo. Y después pretende que el público compre “renovación”.
Con Dante Gebel pasa exactamente eso. En la nota que disparó el tema, Página Política lo pone en escena y, de paso, deja servidos los nombres del “armado” local: Miriam Müller, Alejandro Milocco y Lisandro Gamarra como quienes “arman” en la provincia el intento de construcción alrededor del pastor. No es inocente: cuando un medio lo publica así, lo legitima, lo vuelve “conducción” de algo que todavía ni nació.
Y ahí está la trampa: una figura que se vende como novedad termina escoltada por los eternos armadores de alternativas, esos que siempre están listos para subirse a la próxima etiqueta. Se reciclan con una naturalidad pasmosa: ayer una cosa, hoy otra, mañana lo que venga. El punto no es el derecho a militar: el punto es la política como oficio de salto, como si la provincia fuera un set donde se cambia de vestuario según quién tenga la cámara.
El ejemplo perfecto de ese estilo es Darío Báez, que orbita el mismo universo de armado, y cuya trayectoria pública muestra ese método “multiuso”: aparece como concejal identificado con La Libertad Avanza (y con tensiones internas dentro del espacio), Página Política+1 y más tarde se lo ve vinculado a Provincias Unidas (lanzamientos, fotos y posicionamientos públicos). El Entre Ríos+1 Ese es el clima: personajes que se mueven por estructura, no por idea. Hoy se encolumnan detrás de un sello libertario; mañana, detrás de una construcción “federal” schiarettista; pasado, detrás del fenómeno que mejor mida.
Por eso lo de Gebel suena a montaje: le quieren poner una mochila de armado tradicional a una cara nueva, como para que no vaya a ser cosa que el armado lo haga alguien que realmente tenga vocación de cortar con la corrupción estructural y la rosca que vive de administrarla. Y en ese esquema, el “equipo muleto” es funcional: no incomoda, no rompe, no cuestiona de verdad. Solo cambia de logo.
Si además a todo eso le sumás el “cómo”: el antecedente de los audios y las denuncias periodísticas/judiciales alrededor de ofrecimientos de cargos y bajadas de candidaturas —con nombres que orbitan el mismo ecosistema político—, la supuesta “renovación” queda todavía más desnudada. Elonce.com+2muckrack.com+2
Y entonces la pregunta deja de ser si Gebel “se anima” o “no descarta”. La pregunta real es otra: ¿quién lo usa a quién? Porque si el arranque en Entre Ríos es con los de siempre —y con el aval público que les da el escenario mediático—, lo que nace no es una alternativa: es la misma estructura con un envase nuevo.

























