Félix Rivero salió al cruce de Jorge «Kinoto» Vázquez y denunció que el PJ pretende discutir consignas mientras evita debatir sobre los dirigentes que llevaron al justicialismo a perder credibilidad ante la sociedad.
La polémica desatada a pocos días del Congreso Provincial del Partido Justicialista sumó un nuevo capítulo. Esta vez fue Félix Rivero, presidente de la Departamental La Paz, quien salió a responder las declaraciones de Jorge «Kinoto» Vázquez, dirigente que había reivindicado la construcción de Axel Kicillof y cuestionado lo que denominó el «peronismo a la entrerriana».
Lejos de aceptar ese planteo, Rivero sostuvo que se intenta instalar una discusión falsa para evitar hablar de los problemas reales que atraviesa el justicialismo entrerriano.
Según expresó en un duro comunicado, el enfrentamiento entre quienes promueven la unidad nacional detrás de Kicillof y quienes reivindican una identidad provincial propia constituye un debate artificial que no refleja las preocupaciones de la militancia ni de la sociedad.
«Los compañeros no están discutiendo etiquetas», señaló. «Quieren saber por qué durante años se protegió a dirigentes que terminaron protagonizando escándalos que avergonzaron a todo el peronismo.»
Rivero cuestionó especialmente la forma en que el partido actuó frente a dirigentes cuya conducta fue cuestionada internamente durante años. En ese sentido recordó que numerosos sectores reclamaron oportunamente medidas contra Edgardo Kueider sin obtener respuestas concretas por parte de las autoridades partidarias.
Para el dirigente paceño, quienes hoy hablan de disciplina partidaria y sanciones son los mismos que durante años evitaron tomar decisiones cuando correspondía hacerlo.
La crítica más fuerte estuvo dirigida a lo que considera una doble vara dentro del PJ. Según afirmó, mientras algunos dirigentes gozaron de protección política durante años, hoy parecería existir una especial predisposición para sancionar o perseguir a quienes sostienen posiciones diferentes a las de la conducción partidaria.
En ese contexto mencionó que muchos afiliados observan con preocupación que las mayores tensiones disciplinarias recaen sobre dirigentes como Domingo Daniel Rossi o Gustavo Rexeldo, mientras otros casos de enorme impacto político fueron ignorados durante años.
Pero el núcleo de la discusión planteada por Rivero fue aún más profundo. A su criterio, la sociedad ya no debate si quiere un peronismo alineado con Buenos Aires o un peronismo de perfil entrerriano. Lo que está en discusión es la calidad moral y política de la dirigencia.
«El verdadero debate no es si queremos un peronismo entrerriano o un peronismo nacional. El verdadero debate es si queremos un peronismo digno de ser defendido o un peronismo que da vergüenza explicar en la calle y vergüenza salir a militar durante una campaña electoral», sostuvo.
Las declaraciones reflejan el creciente malestar que atraviesa distintos sectores internos del justicialismo entrerriano de cara al Congreso partidario, donde volverán a ponerse sobre la mesa las responsabilidades por las derrotas electorales, el rumbo futuro del partido y la disputa por su conducción política.
Lejos de apagarse, la discusión parece recién empezar.






















