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GALA ADENTRO, DESPEDIDOS AFUERA: LA INDEPENDENCIA SEGÚN AZCUÉ

Mientras Francisco Azcué participaba de la gala oficial por el 9 de Julio en el Teatro Odeón, trabajadores municipales despedidos protestaban en la puerta. ATE denunció más de cien nuevas desvinculaciones y sectores gremiales aseguran que ya serían casi 400 durante la actual gestión. En paralelo, el intendente reorganizó su gabinete y entregó la Secretaría de Gobierno a una dirigente del PRO.

La escena parecía diseñada para una caricatura política.

Dentro del Teatro Odeón, luces, vestidos, autoridades, discursos y una gala organizada por la Municipalidad de Concordia para recibir el Día de la Independencia.

Afuera, bombos, banderas, carteles y trabajadores municipales que acababan de perder su empleo.

Mientras el intendente Francisco Azcué ingresaba al teatro junto con funcionarios provinciales y municipales, los despedidos reclamaban explicaciones por la nueva tanda de contratos que no fueron renovados.

La manifestación se realizó durante la noche del miércoles 8 de julio, precisamente cuando comenzaba la velada oficial.

Nunca una puerta explicó tan bien una gestión: de un lado, la gala; del otro, el ajuste.

Más de cien afuera

ATE Concordia denunció que más de cien trabajadores fueron desvinculados desde el 1.º de julio.

Las cesantías habrían alcanzado áreas como Salud, Centros de Desarrollo Infantil, Tránsito, Transporte y Turismo. El gremio cuestionó que muchas personas se enteraran de la decisión cuando intentaron presentarse a trabajar o comprobaron que ya no estaban habilitadas para cumplir sus tareas.

La cifra corresponde solamente a la última tanda.

Desde sectores sindicales sostienen que las desvinculaciones se vienen repitiendo de manera periódica. El dirigente gremial Maximiliano Villalba afirmó que, contando los distintos recortes realizados desde el comienzo de la gestión, ya serían casi 400 las personas que perdieron su puesto municipal.

Se trata de una estimación gremial que no ha sido reconocida oficialmente por el Ejecutivo, pero que muestra la magnitud acumulada del conflicto.

Además, el Concejo Deliberante aprobó por unanimidad citar al secretario de Coordinación de Gabinete y Hacienda, Pablo Ferreyra, para que explicara las decisiones. El funcionario no concurrió en la fecha inicialmente prevista y solicitó reprogramar la convocatoria.

Para los despedidos hubo telegramas, contratos caídos y silencio.

Para los funcionarios, agenda flexible.

El gabinete no se achica: se redistribuye

Mientras el municipio reducía trabajadores, Azcué reorganizaba los casilleros políticos de su gobierno.

Luciano Dell’Olio dejó la Secretaría de Gobierno y fue reemplazado por Patricia Rodríguez, una dirigente vinculada al PRO y con trayectoria en la administración pública.

La designación se produjo en medio de las tensiones internas de la alianza gobernante y del reclamo del PRO para obtener mayor participación en la conducción municipal.

No existe información que permita afirmar que los despidos y el nombramiento formen parte de un mismo acuerdo político. Pero la simultaneidad resulta imposible de ignorar: mientras más de cien trabajadores eran expulsados de la estructura municipal, los partidos del oficialismo continuaban discutiendo cómo repartir las áreas principales.

El organigrama político encuentra reemplazos rápidamente.

El trabajador despedido debe arreglarse solo.

La foto que no necesitó discurso

Concordia arrastra problemas sociales profundos, dificultades laborales y una economía privada que tampoco aparece en condiciones de absorber a quienes quedan fuera del municipio.

El Centro de Empleados de Comercio informó que durante 2026 se produjeron centenares de bajas en el sector comercial, entre despidos y acuerdos de desvinculación. Por eso, perder un contrato municipal en Concordia no significa simplemente cambiar de trabajo: para muchas familias puede significar quedarse sin ninguna alternativa inmediata.

En ese contexto, la gala del 9 de Julio adquirió un significado distinto al previsto por sus organizadores.

Adentro se celebraba la independencia.

Afuera, trabajadores pedían no ser tratados como descartables.

Azcué no necesitó pronunciar ningún discurso para explicar cuáles son las prioridades de su administración. La imagen ya había quedado registrada: el intendente entrando al teatro mientras los despedidos golpeaban los bombos en la vereda.

Las autoridades pudieron escuchar la música de la gala.

También pudieron escuchar el reclamo.

La diferencia es que solamente abrieron la puerta para entrar al teatro.