La Caldera

POLITICA – ECONOMIA – DEPORTES

La hija de Busti propone subir impuestos y afectar recursos con destino para «sostener la CAJA DE JUBILACIONES» que el BUSTISMO fundio.

El proyecto FISPER fue presentado como una defensa épica de la Caja de Jubilaciones. Pero detrás del discurso solidario aparece la vieja receta de siempre: no tocar privilegios, no revisar responsabilidades políticas, no auditar los desmanejos históricos y cargarle otra vez la mochila al sistema productivo entrerriano.

La propuesta impulsada desde la Multisectorial, con la firma de María Florencia Busti, plantea crear un fideicomiso para sostener la Caja sin reformar el régimen previsional. Dicho en criollo: más impuestos, más tasas, más cargas sobre el campo, los puertos, el juego, los inmuebles, los autos, la minería y cualquier actividad que todavía produzca algo en una provincia exhausta.

Lo llamativo no es que quieran defender a los jubilados. Eso sería justo. Lo grave es que no apuntan donde deberían apuntar.

No van contra los privilegios judiciales. No van contra las jubilaciones de más de ocho millones de pesos. No van contra el festival de jubiladas que siguieron ocupando cargos activos como monotributistas, “ad honorem”, con viáticos, movilidad y capacitaciones nacionales facturadas. Tampoco revisan el daño que Claudia Vallori y Graciela Bar le hicieron a la Caja en épocas de Sergio Urribarri, cuando desde Educación se convalidaron prácticas administrativas, cargos, beneficios y circuitos que terminaron impactando sobre el sistema previsional.

Ahí está una parte del agujero. Pero de eso no se habla.

Muntes parece haber recuperado el habla después de años de silencio. Pero en vez de explicar por qué se permitió durante tanto tiempo semejante desorden previsional, aparece ahora con una solución “solidaria” que consiste en meterle la mano al bolsillo a los mismos sectores que sostienen la economía provincial.

El proyecto tampoco muestra números serios. No dice con precisión cuánto se recaudaría, cuánto necesita realmente la Caja, qué fondos ya tienen afectación específica, qué recursos son jurídicamente disponibles y cuáles son meros títulos rimbombantes para vestir de épica una caja nueva. Mucha de esa plata ya tiene destino. Lo demás son cargas nuevas.

Encima, el FISPER propone sostener la Caja con ingresos del juego. Es decir: seguir consolidando a Entre Ríos como una provincia-garito, dependiente de casinos, apuestas online y salas que además vienen fundiéndose. En lugar de discutir cómo limitar el avance del juego y sus consecuencias sociales, lo convierten en recurso estructural del sistema previsional.

La Caldera lo dice sin vueltas: esto no es una reforma seria. Es una maniobra para evitar tocar privilegios, esquivar responsabilidades y crear otro mecanismo financiero opaco con nombre moderno. Elias y todo lo que vino despues saqueando la caja y desordenandola con expedientes vergonzantes, deberia tener un capitulo dentro del BUSTIPERONISMO que los ordene a no tomarnos a los entrerrianos por SONSOS.

La Caja no se salva inventando fideicomisos mágicos. Se salva auditando, ordenando, cortando abusos, revisando jubilaciones de privilegio, terminando con las dobles cajas encubiertas y haciendo que paguen quienes durante años administraron mal el sistema.

Lo demás es humo. Y del caro.