La Caldera

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Pan y circo en PARANA: sin agua, pero con Lali

En Paraná ya está todo listo para la 35ª Fiesta Nacional del Mate, con escenario, luces y una grilla “de primer nivel”. Lo anunció la intendenta Rosario Romero: Lali Espósito encabezará el evento los días 6 y 7 de febrero en la Plaza de las Colectividades, con una lista de nombres que parece el resumen anual de Spotify de un municipio con presupuesto infinito.

La fiesta será de libre acceso, pero con un “detalle” muy moderno: un sector preferencial pegadito al escenario, con entradas a la venta (platea el viernes, campo el sábado), como para que el entusiasmo también tenga tarifa.

Porque la cultura es de todos… salvo el metro cuadrado más cerca del reflector., el mate —ese símbolo nacional de lo cotidiano, lo popular, lo compartido— se convierte por dos noches en escenografía premium: “Mateando”, rondas de negocios, sommeliers, concurso de cebadores con viajes, patio gastronómico, escenario juvenil, “Matecito” para infancias… una ciudad dentro de la ciudad, un parque temático donde todo funciona.

Y ahí aparece la postal perfecta de la Argentina del PAN Y CIRCO: la fiesta como política pública. Si a los vecinos les falta algo esencial —lo que sea: agua, presión, obras básicas, mantenimiento— no pasa nada: subimos el volumen, encendemos el show, y que el problema quede afuera del vallado, en la penumbra, como esos barrios que no salen en la transmisión.

Porque el truco es viejo y siempre rinde:cuando la realidad se pone áspera, se la endulza con espectáculo;cuando la infraestructura cruje, se la tapa con luces;cuando la gestión tiene goteras, se la seca con aplausos.

El municipio te dice que esto “es motor económico y social”. Claro: motor… pero a veces pareciera que el motor empuja el escenario, no los caños. Y social… sí: social para el que entra, para el que consume, para el que está “cerca”, para el que sale en la foto, para el que integra el grupo privilegiado del primer anillo.

Afuera, la ciudad sigue siendo la misma: la que no vibra con el bajo sino con la bronca.

Al final, el mensaje queda clarito: si no hay agua, que haya Lali.Y si el mate es la excusa, que el mate sea gigante, arriba del escenario, bien alto, decorando la contradicción: abajo la necesidad; arriba el show.

Dos noches de espuma —la del mate y la de la fiesta— y después, de nuevo, a cebar con lo que haya.