La Caldera

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EMANUEL GAINZA, EL FUNCIONARIO DE FRIGERIO SIEMPRE MENCIONADO: ¿MALA SUERTE, IMPUNIDAD O DESPARPAJO?

Hay dirigentes a los que la política los encuentra trabajando. Y hay otros a los que la política los encuentra siempre cerca del borde: no necesariamente condenados, no necesariamente imputados, pero recurrentemente mencionados cuando el escándalo toca la puerta. En Entre Ríos, el nombre que vuelve —una y otra vez— es el de Emanuel Gainza, hoy secretario de Modernización del gobierno de Rogelio Frigerio.

Y esta vez el asunto no es menor. Es comida. Es hambre. Es lo último.La investigación que sacudió Paraná en estos días no habla de “irregularidades administrativas” livianas: describe una operatoria bajo pesquisa por descarga, acopio y utilización irregular de alimentos del Ministerio de Desarrollo Humano.

Hubo allanamientos simultáneos, secuestro de mercadería básica (leche en polvo, aceite, harina, fideos, arroz, yerba, azúcar, puré de tomate, etc.), celulares y anotaciones. Y lo más detonante: un video que muestra cómo un camión identificado con el Ministerio descarga mercadería en un local vinculado a la Fundación “Hacemos Argentina”.

La nota agrega el dato político que enciende todo: esa fundación es “impulsada” por el actual secretario de Modernización, Emanuel Gainza. Y aunque el propio artículo aclara que eso no constituye, por sí solo, una responsabilidad penal automática, también dice lo obvio: cuando recursos públicos aparecen asociados a estructuras cercanas al oficialismo, la pregunta deja de ser judicial y se vuelve institucional.

A partir de ahí, el gobierno intenta acomodar el relato y bajar el incendio. Pero el daño ya está hecho, porque lo que se rompió no es un trámite: es la confianza elemental en la política social. Y entonces aparece la pregunta que no se puede esquivar:¿Cómo puede ser que alimentos del Estado terminen acopiados y allanados en distintos puntos, y además descargados en un espacio vinculado a una fundación del mismo ecosistema político?

El patrón: cuando el nombre aparece siempreEsto no “nace” con la comida.Tema Varisco / “narcomunicipio” (2018): Gainza fue investigado en esa causa y terminó sobreseído por el juez federal Leandro Ríos, luego de una falta de mérito previa. Eso es un hecho judicial.

Ahora bien: que haya terminado sobreseído no borra el dato político de fondo: estuvo ahí, en el expediente más tóxico de la ciudad, y salió. Y la política lo siguió premiando con carrera y cargos.

Contratos en el Concejo Deliberante de Paraná (2016): su imagen quedó golpeada por el “incidente de los contratos” y la repercusión fue tan fuerte que, según crónicas, incomodó incluso al PRO nacional.

Otra vez: no hace falta que exista condena para advertir el problema político. Cuando el nombre de un dirigente se asocia reiteradamente a prácticas opacas, el capital simbólico de “lo nuevo” se evapora.

Y ahora, alimentos. La línea es demasiado sensible para jugar a la confusión: no estamos hablando de marketing, de consultorías, ni de internas partidarias. Estamos hablando de mercadería que existe para que una familia coma.

“Siempre mencionado”: el dilema que la sociedad ya formula —y que mucha gente dice en voz baja desde hace años— puede expresarse sin regalarle una querella a nadie y sin perder la contundencia:o Gainza tiene una mala suerte estadística asombrosa,o es el hombre que siempre cae parado,o hay un modo de hacer política que lo usa y lo protege, porque siempre está en la cornisa de la Ley.

Porque el problema no es si el expediente lo condena mañana o lo sobresee pasado. El problema es la recurrencia del contexto: cuando los hechos graves golpean, su nombre aparece en la conversación pública; y cuando llega la hora de las consecuencias, el sistema suele encontrar la forma de que todo se diluya.

Lo que no se negocia: la comida no es “territorio”El artículo de Análisis lo deja planteado con crudeza: el desvío de alimentos no es una abstracción; detrás de cada paquete secuestrado hay una familia que no recibió. En ese marco, cualquier respuesta que no sea documental y completa es humo.

Si el gobierno de Frigerio pretende sostener un discurso de modernización y transparencia, entonces tiene que hacer lo contrario de lo que la política suele hacer: abrir la trazabilidad entera (remitos, responsables, destinatarios finales, cadena de custodia) y cortar de raíz el circuito de intermediación partidaria/paraestatal.

Porque si no, la sociedad se queda con una sola sensación: que hay dirigentes que pueden estar siempre al borde del escándalo y aun así seguir ascendiendo.Y cuando lo que está en juego es el hambre, esa sensación se convierte en algo peor que la bronca: se convierte en desesperanza.