Desde Navidad, cuando se informó que el gobernador Rogelio Frigerio se iba a Madrid a pasar las fiestas, la provincia prácticamente dejó de verlo. No hay agenda pública clara, no hay recorridas, no hay definiciones visibles en un momento en el que Entre Ríos cerró el año con despidos, ajuste y señales de problemas financieros. Y eso no es algo habitual: un gobernador puede tomarse descanso, sí, pero lo que llama la atención es el silencio y la ausencia prolongada.
Mientras tanto, el Ejecutivo quedó a cargo de Alicia Aluani, y en la calle se siente que todo funciona en piloto automático: se ejecutan medidas, se recortan gastos, se acumulan conflictos, pero falta conducción política presente, explicaciones y un mensaje claro de rumbo.
Lo más llamativo es que, en ese cierre de año tan duro para la gente común, lo único que pareció quedar “prolijamente resuelto” fue salvar a la jueza Medina por sus faltas. Para lo demás —empleo, ingresos, tensión social— hubo ajuste. Para ciertos equilibrios de poder, hubo precisión.
Por eso la pregunta es simple, concreta y necesaria: ¿dónde está Frigerio y quién está gobernando efectivamente Entre Ríos hoy?
¿Dónde está Rogelio Frigerio?

























