El gabinete municipal de Concordia se volvió una centrifugadora política. Tras salidas, renuncias y reacomodamientos, referentes de Juntos por Entre Ríos empezaron a mirar con preocupación el rumbo de Francisco Azcué. La pregunta ya no es sólo quién se fue, sino quién está tomando el poder real.
La crisis política en Concordia dejó de ser un murmullo municipal y empezó a transformarse en un problema provincial. Según publicó El Entre Ríos, referentes de Juntos por Entre Ríos mantuvieron reuniones de urgencia luego de una semana marcada por desplazamientos y renuncias en el gabinete de Francisco Azcué. El malestar, de acuerdo con esa lectura, apunta a una gestión que se habría ido cerrando sobre sí misma y alejándose de los socios políticos que sostuvieron la construcción electoral.
El punto de quiebre aparece con la salida de Lucas Fuscado y la renuncia de Luciano Dell’Olio, ambos vinculados al radicalismo. El mismo medio señaló que esas decisiones profundizaron la lectura de que Azcué se mueve “a contramano” de Juntos por Entre Ríos, en una línea que ya tendría antecedentes con el corrimiento de Eduardo Caminal y Lorena Aguilar.
Diario Junio fue más allá y ubicó la renuncia de Dell’Olio en un escenario de fisuras internas, denuncia judicial por la privatización del servicio de recolección de residuos, tensión por posibles despidos y concentración de poder en el área de Hacienda. También remarcó que Dell’Olio no era un funcionario menor: había sido concejal, tenía peso radical y formaba parte del armado que llevó a Azcué a la intendencia.
Concordia parece estar dejando de ser el ejemplo del “cambio” para convertirse en el laboratorio de sus propias contradicciones: los que llegaron juntos al poder ahora discuten quién se quedó con la lapicera.





















