La Caldera

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Como Urribarri, Frigerio inicia otro “sueño entrerriano”

Rogelio Frigerio puso primera. No sólo en la gestión, sino en algo más profundo y, para muchos, todavía inconfesable: la construcción de una proyección nacional. En Entre Ríos ya no se discute si gobierna con la vista puesta más allá del puente ZARATE – BRAZO LARGO; se discute cuándo y cómo.

No es el primer gobernador entrerriano que lo intenta. Sergio Urribarri fue el último en buscar la Presidencia desde esta provincia, con aquel “sueño entrerriano” que combinó obra pública, épica discursiva y una maquinaria de propaganda inédita. La historia terminó mal, es cierto, pero el antecedente pesa. Y Frigerio lo sabe.

Gobernar Entre Ríos… desde afuera

En la política, los detalles logísticos también hablan. No es un secreto que Frigerio no pasa la semana completa en la provincia. De lunes a jueves, su base de operaciones está lejos del barro entrerriano, más cerca de los pasillos nacionales donde se discute poder de verdad. Ese dato —comentado en voz baja, pero cada vez más en voz alta— alimenta una percepción: Entre Ríos como plataforma, no como destino final.

A eso se suma un ruido creciente sobre funcionarios con domicilios fuera de la provincia, padrones discutibles y un gabinete que, en varios casos, parece más armado para gestionar una transición que para echar raíces. La oposición lo huele y lo va a explotar. El frigerismo apuesta a que la gestión alcance para tapar la grieta simbólica entre “vivir acá” y “gobernar acá”.

El vacío amarillo y la oportunidad 2027

El contexto nacional ayuda. Mauricio Macri se corre, no del todo, pero lo suficiente. Ya no habla como candidato natural, sino como garante de que el PRO tendrá candidato en 2027. Traducido: se abre el casting.

En ese nuevo escenario aparecen los “amarillos con territorio”: Jorge Macri, Ignacio “Nacho” Torres y, cada vez con menos disimulo, Rogelio Frigerio. Gobernadores jóvenes, dialoguistas, compatibles con Milei sin ser mileístas puros, y con algo que hoy cotiza alto: gestión provincial en tiempos de ajuste.

No es casual que Infobae —medio históricamente amigable con Frigerio— haya empezado esta semana a instalar la conversación. En política, cuando Infobae escribe, no describe: ensaya.

Un equipo pensando el país

Puertas adentro, el frigerismo ya funciona como si la carrera hubiera empezado. Hay un equipo dedicado a pensar la proyección nacional, con una idea clara: división del país por provincias, jefes territoriales en cada distrito, enlaces políticos, voceros y una estructura que recuerda más a una campaña presidencial que a una simple gobernación.

Como en los viejos manuales, la gestión es el producto; la comunicación, el envase. En ese punto aparece otro dato revelador: la búsqueda de un publicista de peso. Se habla de nombres, de figuras del marketing político nacional, de alguien capaz de “vender la gestión” como relato exportable. No es prensa: es marca.

El libro que quedó en boxes

Y hay un elemento casi literario, pero profundamente político. Frigerio ya tiene un libro. Fue escrito en las primeras semanas de gobierno, cuando el entusiasmo todavía no había chocado de lleno con la falta de plata, la herencia y el desgaste cotidiano. El título —dicen— era tan elocuente como riesgoso: “Soñar en grande”.

El problema no fue el contenido. Fue el espejo. La comparación con Urribarri era inmediata e inevitable, y peor aún: Urribarri atraviesa hoy un proceso penal que volvió tóxica cualquier épica entrerriana de alto vuelo. La decisión fue quirúrgica: guardar el libro, dejarlo en boxes, congelar la ambición escrita.

No renunciar a ella. Sólo esperar.

Entre la gestión y la ilusión

Si todo esto es un plan sólido o una ilusión de entorno todavía está por verse. Pero hay algo indiscutible: ya se piensa como plan. Equipo, territorio, relato, publicista y libro. Las piezas están sobre la mesa.

Como Urribarri en su momento, Frigerio parece convencido de que Entre Ríos puede volver a ser algo más que una provincia ordenada: puede ser una marca política nacional. La historia enseña que el sueño entrerriano siempre seduce… y siempre cobra factura.

La pregunta no es si Frigerio sueña en grande.
La pregunta es si Entre Ríos está dispuesta a pagar el costo del sueño.