La reunion del PJ Entrerriano, alineado con el incipiente armado albertista de Tolosa Paz y Michel, parece haber encontrado formula para el 2027 y han dejado trascender en algunos medios provinciales las buenas nuevas.
El armado seria Romero–Lauritto y no es una fórmula de renovación. Es el intento de volver a poner en el centro del poder a quienes estuvieron en el origen del esquema más escandaloso de saqueo legislativo de Entre Ríos.
Porque hay que decirlo claro: con José Eduardo Lauritto empezaron los contratos truchos en el Senado. No fue una anomalía administrativa ni un error menor. Fue un sistema político de extracción de fondos públicos que, según las investigaciones conocidas, habría provocado un perjuicio estimado en más de 53 millones de dólares entre 2008 y 2018.
Y durante años, Jorge García, históricamente vinculado al esquema político de Rosario Romero, nunca avanzó a fondo contra Lauritto. Nunca lo imputó. Nunca llevó la investigación hasta la cabeza política del Senado. Ahora parece que podrían terminar imputándolo no por voluntad de justicia, sino por descuido: porque se les escapó el hilo de una causa donde desaparecieron 50, 53 millones de dólares, y ya no alcanza con sacrificar perejiles.
Ahí aparece también Juan Domingo Palito Orobona: el ex contador de Busti y Bordet, ingeniero del sistema que implanto Lauritto en 2007, profesionalizando un rustico sistema que venia de la epoca de Busti y Guastavino, la vieja política del reparto, del favor, del contrato, del retorno y del silencio. Un mecanismo donde el Senado dejó de ser una institución republicana para funcionar como caja política.
Por eso, cuando un sector del gobierno y un sector del peronismo empujan la fórmula Romero–Lauritto, lo que están proponiendo no es futuro. Es restauración.
Vuelve Lauritto, vuelven los contratos truchos. Vuelve Romero al Senado, vuelve el esquema. Y si encima aparecen nombres como Grobona, el mensaje es todavía más evidente: no quieren limpiar el peronismo; quieren rearmar la caja.
La pregunta ya no es si Romero puede ser candidata. La pregunta es otra: ¿Entre Ríos va a permitir que los mismos que dejaron desaparecer 53 millones de dólares vuelvan a manejar el Senado?





















