La Caldera

POLITICA – ECONOMIA – DEPORTES

Los candidatos de siempre, empujados por los operadores de siempre

En Paraná ya empezó a moverse el tablero 2027, pero no con renovación, sino con una postal repetida: los mismos nombres, sostenidos por los mismos operadores y amplificados por los mismos medios. No hay construcción política genuina, hay instalación.

El caso más claro es Gainza, presentado como “número puesto” cuando en realidad su impulso hoy parece venir más del romerismo que de Frigerio. Y eso dice mucho. Porque cuando un candidato opositor resulta más funcional al oficialismo que a su propio espacio, deja de ser una amenaza y pasa a ser parte del diseño. Es el tipo de rival que conviene: conocido, medido y con techo.

Ahí aparece la lógica de Rosario Romero, muy parecida a la de Busti: menos obsesión por armar algo propio fuerte y más inteligencia para debilitar lo de enfrente. Si la oposición se ordena con candidatos gastados, el oficialismo no necesita brillar. Le alcanza con administrar.

En ese mismo esquema entra Lucía Varisco, con el mismo armado reciclado de siempre. Nada nuevo: mismas piezas, distinto envase.

Y si hay un símbolo del desgaste es Darío Báez, probablemente el más agotado de todos. Sin volumen propio, reaparece empujado desde afuera, incluso con respaldo del evangelista Gebel. Más marketing que política. Más armado que representación.

Todo esto no es casual. Medios como Letra P —en línea con el pensamiento de Michel— y operadores locales como Facundo Cabrera terminan de cerrar el circuito: instalan, sostienen y ordenan el menú. No muestran la realidad: la modelan.

El resultado es claro: una oposición armada con candidatos conocidos pero sin potencia real, funcional a un esquema donde lo importante no es competir en serio, sino no desordenar.

Paraná no está viendo nacer algo nuevo.
Está viendo, otra vez, el reciclaje de siempre.

Y cuando eso pasa, la elección ya empieza condicionada.