La Caldera

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Ni Elonce pudo tapar la bronca: las redes reventaron contra Rosario Romero tras la inauguración de Plaza Borges

Lo que debía ser una postal amable de gestión terminó convertido en una vidriera del malestar social. La inauguración de la Plaza Jorge Luis Borges, presentada por Rosario Romero como una recuperación del espacio público, quedó sepultada por una catarata de comentarios negativos en las redes de Elonce.

Y el dato no es menor: ni siquiera Elonce, un medio que no suele incomodar al poder ni castigar a la gestión municipal, pudo evitar que su publicación se llenara de reproches, insultos y reclamos. La crítica no la puso la nota: la puso la gente.

Debajo del discurso oficial sobre “habitar entre todos” la nueva plaza, los comentarios mostraron otra ciudad. Una mucho más áspera. Vecinos reclamaron por la falta de agua, los pozos, las calles destruidas, los barrios abandonados, los camiones atmosféricos rotos, la falta de cloacas, la inseguridad y el deterioro general de Paraná.

Las frases se repiten y marcan un patrón claro: “no tenemos agua”, “las calles son un desastre”, “arreglá los pozos”, “no camina los barrios”, “vive en una nube”, “impresentable”. No aparece una discusión sobre la plaza en sí, sino algo más profundo: el cuestionamiento a las prioridades de la gestión.

Ahí está el problema político de fondo. Mientras el municipio intenta mostrar obra, encuentro y agenda cultural, una parte importante de la ciudadanía responde con reclamos básicos y urgentes. La plaza deja entonces de leerse como mejora y empieza a verse como símbolo de desconexión.

Cuando hasta en un medio amistoso la publicación se transforma en un muro de bronca, el problema ya no es de comunicación. Es de gestión. Y sobre todo, de vínculo roto con la calle.