La Caldera

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LAUMAN EVITA POLEMIZAR CON ROMERO Y PROMETE TRAER «AGUA PARA ENTRE RIOS»

Andrés Laumann irrumpió en la política paranaense con una máscara de Batman, prometiendo “sacarle la careta” a la vieja política y hablarle a una ciudad golpeada por la pobreza y el abandono. Hoy, ya diputado nacional, eligió otro libreto: no confronta, no plantea proyecto para Paraná y se limita a decir que está “llevando agua para Entre Ríos”. El problema es que en la capital entrerriana no faltan agua: faltan dirigentes con una idea de ciudad o provincia.

Cuando Andrés Laumann apareció vestido de Batman en plena campaña a intendente de Paraná, vendió una imagen de ruptura. La puesta en escena buscaba ser “disruptiva”, asociando su apellido con el superhéroe y prometiendo “sacarse la careta” frente a la sociedad. En aquel momento hablaba de pobreza extrema en los barrios y decía tener un grupo serio para pensar proyectos para la ciudad.

Hoy, sin embargo, ese Laumann que decía venir a desenmascarar la política parece haber sido reemplazado por un dirigente mucho más cómodo con el sistema que con la pelea. Ya no habla de Paraná. Ya no se lo escucha discutir transporte, planificación urbana, inseguridad, limpieza, obras o el deterioro de la capital provincial. En lugar de eso, se refugia en una frase hecha: asegura que está bien en el Congreso, que trabaja mucho y que está “llevando agua para Entre Ríos”, segun afirmo hoy en radio La Voz.

Pero Paraná no necesita un aguatero discursivo. Necesita dirigentes que digan qué ciudad quieren gobernar. Y más todavía cuando faltan apenas dos años para la próxima elección municipal. Si Laumann ya decidió no ser candidato, debería al menos explicar cuál es su proyecto para la ciudad que usó como plataforma para llegar. Porque una cosa es asumir un rol nacional y otra muy distinta es desaparecer del debate local.

El cambio no es solo político. También es simbólico. El outsider que se mostraba como una novedad hoy forma parte de una trama de poder bastante convencional. Romina Elizabeth Todoni es concejal de Paraná, y Débora Todoni es diputada provincial; Rominaes hermana de Débora y Laumann entonces cuñado de Romina, aunque la página de Wikipedia de Laumann y otras coberturas lo ubican como pareja o esposo de Débora, la realidad es que 3 legisladores en una sola tallarineada es demasiado.-

Dicho sin maquillaje: la fuerza que se presentó como anti-casta terminó armando su propio esquema doméstico de representación. Una concejal, una diputada provincial y un diputado nacional, todos dentro del mismo núcleo político-familiar. Ya no parece la rebeldía libertaria de los comienzos. Se parece demasiado a aquello que supuestamente venían a combatir.

Y el panorama en Paraná no mejora cuando se mira a su socio político en el Concejo. Darío Báez, que en diciembre de 2024 aparecía coordinando una Red de Concejales de La Libertad Avanza, terminó meses después integrando un interbloque con el oficialismo peronista en el Concejo Deliberante. Él mismo reivindicó esa cercanía con el Ejecutivo municipal y habló de acompañar proyectos “troncales”. Es decir: mientras Laumann evita discutir la ciudad, su principal referencia legislativa en Paraná pasó de encarnar una oposición libertaria a ensayar una convivencia bastante dócil con el poder local.

En paralelo, Báez aparece hoy orbitando otros espacios, incluso ligados al fenómeno de Dante Gebel y “Transformación”, según coberturas recientes. Eso confirma que el problema no es solo de identidad partidaria, sino de inconsistencia política: mucha pose refundacional, pero poca densidad cuando llega la hora de sostener una representación clara ante los vecinos.

Tampoco ayuda el hecho de que el apellido Todoni haya quedado asociado en los últimos meses a noticias incómodas. Medios entrerrianos informaron que ARCA denunció a la firma vinculada a Romina Todoni por maniobras fiscales presuntamente irregulares, y la propia cobertura periodística volvió a remarcar allí el entramado familiar con Débora Todoni y Andrés Laumann. Eso no convierte automáticamente a nadie en culpable de nada, pero sí derrumba el relato de pureza moral con el que se quiso construir una identidad superior al resto de la política. Sumado a que sus nuevos asesores que presento con bombos y platillos son reconocidos abogados penales.

Ese es el verdadero vacío. No es solo que ya no se vista de Batman. Es que ya ni siquiera intenta defender una idea fuerte de ciudad, o provincia. Y cuando un dirigente que quiso ser intendente deja de hablar de la ciudad que quiso gobernar, lo que queda no es madurez política. Lo que queda es adaptación.

La casta, al final, no siempre es el otro. A veces empieza cuando la rebeldía se convierte en acomodo, cuando el discurso anticasta termina en distribución de bancas entre propios, y cuando el dirigente que prometía desenmascarar al sistema termina demasiado cómodo adentro de él.