La reciente decisión del Municipio de invertir más de 15 millones de pesos en nuevas obras internas en la Terminal de Ómnibus de Concepción del Uruguay reabrió un debate que no es menor: hace menos de dos años el mismo edificio fue presentado oficialmente como restaurado y puesto en valor en su totalidad.
El 23 de septiembre de 2023, durante un acto encabezado por el entonces intendente Martín Oliva, se inauguró el edificio anexo “Gral. Francisco Ramírez”, ubicado sobre la Terminal. En aquella oportunidad, desde el propio Municipio se informó que la obra había sido financiada íntegramente con fondos municipales, tras un proceso iniciado en 2020 y ejecutado en varias etapas. Se habló de recambio de cañerías, nueva instalación eléctrica, mejoras estructurales, climatización, aberturas nuevas y equipamiento moderno. Incluso se destacó que el edificio permitiría ahorrar alquileres y que se trataba de una recuperación integral de un espacio histórico.
Sin embargo, en enero de 2026 se anunció una nueva intervención, ahora por $15.449.913,07, que incluye recambio de placas de cielorraso en accesos por razones de seguridad, tareas de pintura, mantenimiento de puertas e impermeabilización de sectores de la losa, trabajos que comenzaron el 30 de diciembre de 2025.
La pregunta surge sola: ¿por qué un edificio inaugurado como “a nuevo” en 2023 necesita, en tan poco tiempo, una nueva inversión millonaria para garantizar condiciones básicas de seguridad y funcionamiento? ¿Se trató de una obra incompleta, de una mala ejecución, o de una planificación deficiente?
El malestar de muchos vecinos no apunta a la mejora en sí, sino a la falta de explicaciones claras. En una ciudad donde persisten reclamos por el estado del playón, el servicio de colectivos y el mantenimiento general de la terminal, volver a gastar cifras importantes sin contextualizar lo ya invertido alimenta la desconfianza y la sensación de improvisación.
No se trata de oponerse a las obras públicas, sino de exigir coherencia, planificación y transparencia. Cuando los anuncios oficiales de ayer contradicen las urgencias de hoy, la polémica no es exagerada: es inevitable.






















