La Caldera

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Jóvenes Emprendedores: la causa avanza, pero el techo parece escrito, ¿zafan BAHILO y STRATTA y caed GEBHART?

La causa por los créditos truchos del programa Jóvenes Emprendedores volvió a moverse y, aunque el expediente se ensancha con casos de jóvenes usados como pantalla y fondos desviados, el recorrido judicial parece mantener una lógica conocida: se investiga con energía hacia abajo y con prudencia hacia arriba.

La causa “Jóvenes Emprendedores” investiga un presunto esquema de desvío sistemático de fondos públicos a través de créditos otorgados a nombre de jóvenes que, en muchos casos, nunca recibieron el dinero o cobraron sumas mínimas, mientras el grueso de los fondos era retirado por terceros. El Estado luego les reclamó esas deudas como si fueran beneficiarios reales. La pesquisa judicial tiene como figura central al exfuncionario Pedro Gebhart, aunque el programa fue impulsado y exhibido públicamente como política de gestión por Laura Stratta y Juan José Bahillo, lo que abre interrogantes sobre la responsabilidad política y los controles internos que permitieron que el sistema funcionara durante años.

En el eje operativo aparece, una vez más, Pedro Gebhart, nombre que funciona como punto de llegada “razonable” para una justicia que suele elegir fusibles antes que estructuras. Pero el programa no fue un invento individual ni una travesura de oficina: fue presentado como política pública, y Laura Stratta y Juan José Bahillo lo impulsaron institucionalmente, lo mostraron y lo legitimaron en su momento. Eso vuelve inevitable la pregunta que incomoda: si el esquema existió, ¿quién respondía por el control político y administrativo del programa?

Por eso la situación de Stratta se complica en términos políticos, aunque todavía no se traduzca en una imputación formal: está atada al programa por el rol de conducción y por la exposición pública con la que se lo vendió como “gestión”. Y la sospecha es la misma que en Contratos Truchos: que la causa avance, sí, pero que al final se quede en Gebhart y jamás suba a quienes diseñaron, promovieron o debían auditar en serio.

Si el expediente termina otra vez en un “responsable intermedio”, no será un error procesal: será la confirmación de un método.