Desde Concordia, el intendente de Santa Elena lanzó una de las críticas más duras contra la conducción histórica del PJ entrerriano. Reivindicó su gestión municipal, cuestionó a quienes gobernaron la provincia durante dos décadas y sostuvo que el principal problema del peronismo no es ideológico sino etico: «La gente sigue siendo peronista, pero está cansada de los que se enriquecieron mientras los entrerrianos se empobrecían».
La conferencia de prensa realizada este lunes en Concordia tuvo mucho más de lanzamiento político que de simple encuentro con periodistas. Domingo Daniel Rossi eligió la capital histórica del peronismo entrerriano para volver a plantear una discusión incómoda para la dirigencia justicialista: por qué una fuerza política que gobernó durante gran parte de los últimos veinte años terminó perdiendo la confianza de buena parte de la sociedad.
Lejos de concentrarse exclusivamente en la interna partidaria, Rossi desarrolló una crítica integral al modelo de conducción que predominó durante los gobiernos de Jorge Busti, Sergio Urribarri y Gustavo Bordet, cuestionando especialmente la construcción de una dirigencia que, según afirmó, se acostumbró a administrar el poder sin rendir cuentas y sin resolver los problemas estructurales de la provincia.
«La gente no está enojada con el peronismo. La gente está enojada con quienes usaron el peronismo para hacer negocios», sostuvo en uno de los pasajes más comentados de la conferencia.
La frase que terminó marcando la jornada llegó cuando fue consultado sobre la idea de construir un «peronismo a la entrerriana», concepto impulsado por algunos sectores partidarios para diferenciarse de la discusión nacional. Rossi respondió sin rodeos: «Más que un peronismo a la entrerriana deberían preocuparse por generar un peronismo sin ladrones».
El planteo no quedó reducido a una consigna. Durante varios minutos enumeró situaciones que, a su criterio, explican la pérdida de credibilidad del justicialismo ante la sociedad. Habló de IOSPER, ENERSA, SIDECREER, IAPSER, de las denuncias vinculadas a organismos públicos, de los escándalos que golpearon a la política entrerriana durante los últimos años y de una dirigencia que, según afirmó, se encerró en la administración de estructuras de poder mientras crecía la pobreza y se deterioraban los servicios esenciales.
Pero también buscó mostrar una contracara.
Rossi reivindicó la experiencia de Santa Elena como ejemplo de que es posible gobernar de otra manera. Recordó que recibió una ciudad con enormes dificultades económicas y que, aun en un contexto de crisis permanente, su gestión logró ejecutar obras, sostener servicios y mantener presencia territorial.
«Nosotros no manejamos las cajas que manejaron otros. No tuvimos los recursos que tuvieron Paraná o Concordia. Sin embargo Santa Elena siguió creciendo», afirmó.
La referencia a Concordia no fue casual. Rossi utilizó buena parte de la conferencia para contrastar el peso político que históricamente tuvo esa ciudad dentro del peronismo con la realidad social que atraviesa actualmente.
«Por Concordia pasaron gobernadores, ministros, legisladores nacionales, funcionarios de todos los niveles. Sin embargo sigue apareciendo entre las ciudades con mayores índices de pobreza del país. Alguna explicación tiene que haber», señaló.
La observación apuntó directamente contra una parte importante de la dirigencia provincial que construyó su poder político desde esa ciudad y que hoy continúa ocupando espacios de decisión dentro del PJ.
En otro tramo de la conferencia cuestionó el funcionamiento interno del partido y reclamó elecciones abiertas para definir candidaturas. Según Rossi, una de las razones principales de la derrota electoral del peronismo fue la concentración de decisiones en pequeños grupos de dirigentes que terminaron alejándose de los afiliados y de la militancia.
«La política no puede seguir funcionando como una sociedad anónima donde cuatro personas deciden todo y después le piden a la gente que acompañe», sostuvo.
El intendente también rechazó los intentos de disciplinamiento interno contra dirigentes que cuestionan a la conducción partidaria y advirtió que expulsar voces críticas no resolverá la crisis de representación que atraviesa el justicialismo.
A medida que avanzaba la conferencia quedaba claro que el verdadero eje de su planteo no era solamente electoral. Rossi habló de corrupción, de transparencia, de participación política y de la necesidad de reconstruir un vínculo de confianza entre la dirigencia y la sociedad.
En definitiva, planteó que la discusión que viene para el peronismo entrerriano no pasa por encontrar un nuevo eslogan ni por cambiar algunos nombres en las listas. Pasa por resolver una pregunta mucho más incómoda: cómo recuperar la credibilidad perdida después de años de escándalos, denuncias y derrotas electorales.
Y fue precisamente allí donde dejó la frase que terminó sintetizando toda la conferencia.
«El problema no es si el peronismo es entrerriano, nacional o federal. El problema es que la gente quiere un peronismo honesto».






















