Un grupo de dirigentes peronistas sin jefe nacional claro, sin candidato propio y sin terminal definida en las grandes tribus del PJ volverá a reunirse en Parque Norte el 1° de Mayo. La convocatoria aparece presentada como una jornada de debate programático, pero en los hechos funciona como un intento de reagrupamiento del viejo albertismo, ahora reciclado bajo una lógica de supervivencia política. Página Política informó que el encuentro tendrá entre sus organizadores a Guillermo Michel, Juan Manuel Olmos, Victoria Tolosa Paz, Federico Achával y Marcelo Lewandowski, y que Adrián Fuertes salió a convocar intendentes entrerrianos para participar.
El dato entrerriano no es menor. Fuertes, intendente de Villaguay y presidente de la Liga de Intendentes del PJ, busca llevar tropa propia a un armado nacional que no responde ni al Frente Renovador de Sergio Massa ni al dispositivo de Axel Kicillof. Es, más bien, un paquete de dirigentes equidistantes, exfuncionarios o aliados del gobierno de Alberto Fernández, que intentan ocupar un espacio vacío en medio de la dispersión peronista.
El mote que mejor los define es incómodo pero preciso: peronistas huérfanos. Huérfanos de liderazgo, de candidato presidencial y de una estrategia nacional convincente. No tienen a Cristina, no tienen a Massa, no tienen a Kicillof y tampoco tienen todavía una figura que pueda ordenar el tablero. Por eso Parque Norte no parece tanto el nacimiento de una corriente como la reunión de quienes buscan no quedar afuera de la próxima negociación.
Juan Manuel Olmos es una pieza clave para entender el ADN del encuentro. Clarín lo definió en su momento como un negociador influyente y jefe de asesores de Alberto Fernández, encargado de misiones delicadas del entonces Presidente. Tolosa Paz también carga con el sello albertista: fue ministra de Desarrollo Social de la Nación durante aquella gestión y actualmente es diputada nacional por Buenos Aires, y es esposa del mejor amigo de alberto, recordado por la foto de pochoclos.
En ese marco, no pasa inadvertida la especulación bonaerense: una de las apuestas de ese sector sería reposicionar a Tolosa Paz con proyección hacia La Plata. La maniobra tendría sentido dentro de un esquema que necesita mostrar volumen territorial, especialmente en la provincia de Buenos Aires, donde Kicillof conserva centralidad y donde cualquier armado alternativo debe disputar intendentes, estructura y visibilidad.
El caso Michel agrega otra capa. Aunque fue históricamente asociado a Sergio Massa, en la política nacional circula la versión de que la relación entre ambos estaría atravesando tensiones. Algunos leen esa distancia como una ruptura real; otros, más desconfiados, la interpretan como una jugada táctica: colocar un hombre propio dentro del PJ para mirar desde adentro, negociar desde adentro y condicionar desde adentro.
Para los dirigentes nacionales, la cita puede parecer una reunión de “cuatro de copas”. Para Entre Ríos, sin embargo, pesa más. Porque quien convoca no es cualquiera: es Guillermo Michel, el dirigente que, según José Cáceres, sostiene económicamente al PJ entrerriano. Y cuando el que invita es quien ayuda a sostener la caja, muchos intendentes escuchan, calculan y se anotan.
Así, Parque Norte puede terminar siendo menos una cumbre doctrinaria que una mesa de negociación anticipada. El neoalbertismo busca volumen. Fuertes busca centralidad. Los intendentes buscan no quedar afuera. Y el peronismo, otra vez, busca un dueño.





















