La Caldera

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Michel y el laboratorio 2027: un adicto, una entrerriana radicada en Estados Unidos y un dirigente corrupto de los planes

Michel está probando 2027 como si fuera una mesa de ensayo. No hay conducción partidaria, no hay programa, no hay discusión de fondo: hay casting, ruido, y un recurso central que explica por qué se anima a todo: plata. Mucha plata.
Este “laboratorio” aparece, además, cuando el esquema Romero deja de ordenar y empieza a complicar: una candidatura que no tracciona, una gestión municipal que no logra convertir poder en consenso y un peronismo que, frente a Frigerio, necesita algo más que apellido y aparato. Ese vacío es el que Michel intenta ocupar con la lógica del “plan alternativo”, pero el problema es el método: no construye una alternativa, compra impacto.

La billetera y la red
Michel no es un dirigente de bases: es un hombre del circuito nacional del poder. Fue jefe de Aduana y pieza del equipo de Sergio Massa (así lo describieron medios nacionales al cubrir su rol y su salida).
En Entre Ríos, su nombre circuló fuerte en armados internos del PJ con Adán Bahl y reuniones de intendentes para listas.
Y alrededor de ese mundo —el del massismo y sus satélites— hoy también se discuten negocios, operatorias y escándalos que no son folklore: son plata real, cajas, vínculos, influencia. En las últimas semanas, por ejemplo, distintos medios dieron cuenta del caso Javier Faroni y su cercanía al universo Massa y AFA, en el marco de una investigación que habla de millones, cobros en el exterior y maniobras bajo sospecha.
“Michel es eso”: su capital político se explica por pertenecer a ese ecosistema donde la billetera, los contactos y la capacidad de conseguir “foto” o “clima” pesan más que la militancia.

El experimento: nombres que hacen ruido, no una opción de gobierno
Ahí entra el delirio del laboratorio: en vez de cuadros, aparecen figuras para provocar conversación. Un “adicto”, una entrerriana radicada en Estados Unidos, y un dirigente de la rosca más densa —el “corrupto de los planes”, el que para una parte de la sociedad representa exactamente lo que hay que dejar atrás—.
La pregunta no es moral. La pregunta es política: ¿qué alternativa se puede construir contra Frigerio con un armado que parece diseñado para que el PJ se autodestruya? Porque una cosa es sumar popularidad, otra cosa es reemplazar el partido por celebridad; una cosa es traer “outsiders”, otra cosa es armar un collage de personajes funcionales al golpe de efecto.

El fondo: Romero no alcanza, y Michel no arma una alternativa, arma un show
La lectura es brutal: ante el desgaste del esquema Romero, Michel en vez de ordenar, experimenta. Y como tiene recursos —contactos, caja, llegada nacional— puede forzar escenas, instalar versiones, mover piezas. Pero eso no es conducción: es producción.
Y el peronismo entrerriano, si de verdad quiere volver a ser opción, tiene que decidir si va a ser partido o casting. Porque si el plan 2027 es este laboratorio —adicciones, rarezas importadas, y rosca pesada— entonces no es una alternativa para enfrentar a Frigerio: es una garantía de derrota con fuegos artificiales.