La Caldera

POLITICA – ECONOMIA – DEPORTES

HISTORIAS DE AGENTES DE LA SIDE

El Ronco: cuando el sótano era federal (y Entre Ríos estaba en el mapa)

La noticia es simple y, por eso mismo, brutal: murió Raúl Guglielminetti, alias “El Ronco”, represor multicondenado, a los 84 años, en Mercedes, ya beneficiado con prisión domiciliaria por razones de salud.
Pero la historia no es su muerte. La historia es el mecanismo: el tipo de agente que supo moverse en el borde donde la palabra “inteligencia” fue, demasiadas veces, un eufemismo de secuestro, tortura, infiltración y reciclaje.

En una provincia donde muchos intentan afincarse y desde las costas del parana hacer pie a travez de estos mecanismos, recordar e GUGLIELMINETTI es recordar que los sistemas de espionaje no son un invento reciente.-

En la nota original se lo ubica como “personero del espionaje” que actuó en Automotores Orletti, Campo de Mayo, la Superintendencia de Seguridad Federal y Neuquén.
Orletti, conviene decirlo como corresponde, no fue un símbolo literario: fue una base operativa de grupos de tareas y un engranaje del Plan Cóndor. Y hay algo clave para esta sección (“Historias de agentes de la SIDE”): una reconstrucción institucional del Ministerio Público Fiscal remarca que una sentencia tuvo por acreditado el vínculo y la dependencia operacional/funcional del CCD Automotores Orletti con la SIDE.
Ahí aparece el punto: en ese mundo, las siglas eran menos “instituciones” que pasillos comunicantes.

A Guglielminetti lo describen como personal civil de inteligencia del Ejército, ligado al universo del Batallón 601, y con una carrera hecha de coberturas: durante años se presentó como “periodista”, con credenciales y trabajos que eran, en los hechos, pantalla.
Ese es el oficio: no “ser SIDE” como una chapita, sino jugar con la identidad como herramienta. Hoy sos cronista; mañana “asesor”; pasado, “custodia”. Y si te descubren, hacés lo que el sistema te enseñó: te mudás de escenario.

En democracia, la biografía se vuelve el retrato del reciclaje: fue identificado en el entorno de custodia de Alfonsín, luego huyó a España, fue extraditado, y siguió acumulando causas.
Y aun preso siguió haciendo política de subsuelo: en julio de 2024, cuando diputados de La Libertad Avanza visitaron a condenados por lesa humanidad en Ezeiza, la crónica señala que él entregó un sobre con “propuestas” para empujar beneficios (domiciliarias a partir de los 70).
El Ronco, hasta el final, actuó como si el país fuera una ventanilla.

Entre Ríos: el vínculo no es una foto, es un organigrama

Ahora, lo que vos pedís (y lo que vale) es atar el relato a Entre Ríos sin inventar escenas. No hay, en lo que revisé, una “operación Guglielminetti en tal ciudad entrerriana” tan directa como Orletti o Neuquén. Pero hay algo más importante —y más incómodo—: la estructura territorial en la que ese mundo funcionó.

Durante el terrorismo de Estado, el comando con asiento en Paraná, la II Brigada Blindada, ejerció la conducción de la Subzona 22, que comprendía gran parte de Entre Ríos.
Y esa brigada, además, estaba anexada al Segundo Cuerpo de Ejército (Rosario): es decir, Entre Ríos estaba dentro de un esquema regional de mando y coordinación.

Traducido a “Historias de agentes”: el Ronco es un nombre propio, sí, pero el punto entrerriano es este: el sótano era federal. Había zonas, subzonas, cadenas de mando, inteligencia y “comunidad informativa” que convertían el territorio en tablero. En ese tablero, Orletti no era solo Buenos Aires: era una pieza de una red donde SIDE, inteligencia militar y fuerzas federales se tocaban, se prestaban gente, cobertura y objetivos.

Y por eso esta muerte no es solo un cierre biográfico. Es un recordatorio. Porque cuando un represor puede atravesar dictadura y democracia “con credencial plastificada”, lo que fracasa no es la memoria: fracasa el control civil del subsuelo. Y Entre Ríos, como parte del mapa represivo por organización territorial, no fue un “afuera”: fue territorio administrado por ese mismo sistema.

Si querés, en la próxima te la dejo todavía más “Caldera” (más ironía y punch) manteniendo esta misma base documental, o la cruzo con Subzona 21 vs. 22 y departamentos entrerrianos (para aterrizarlo más) usando solo fuentes sólidas.