La Caldera

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PARANA SIN AGUA: ¿SE VIENE UN “AYSA PARANAENSE”?

Paraná sin agua y la sospecha de una privatización en marcha

Paraná atraviesa una crisis estructural en la provisión de agua potable. No se trata de episodios aislados ni de contingencias climáticas extraordinarias, sino de una situación persistente, cada vez más grave, que afecta a miles de vecinos y que el Municipio no logra —o no intenta seriamente— resolver.

La reiteración de cortes, la baja presión, los arreglos provisorios y la ausencia de un plan integral han convertido el acceso al agua en un problema cotidiano. La escena de operarios “nadando” dentro de pozos anegados para realizar reparaciones improvisadas no es solo una postal grotesca: es el símbolo de una gestión que ha perdido el control del servicio básico más elemental.

La ineficiencia como construcción política

La ineficiencia no siempre es solo incapacidad. En política, muchas veces es método.

Cuando un servicio público se degrada de manera sostenida, cuando no hay inversiones visibles, cuando las soluciones son siempre parciales y tardías, se genera un clima social específico: hartazgo, resignación y desesperación. Ese clima es el terreno fértil para la siguiente frase, conocida en toda América Latina:

El rumor que crece: un “modelo AySA” para Paraná

En este contexto comienza a tomar fuerza un rumor político que circula en ámbitos municipales y provinciales: la posibilidad de avanzar hacia un esquema tipo AySA, pero adaptado a Paraná y a Entre Ríos.

No se trata, por ahora, de un anuncio oficial ni de un expediente público. Se trata de una hipótesis verosímil, sostenida por nombres, antecedentes y lógica política.

En esa hipótesis aparecen tres figuras centrales:

  • José Carlos Hache,
  • Rosario Romero,
  • Guillermo Michel.

La idea que se comenta es simple y peligrosa: dejar que el sistema actual termine de colapsar para luego justificar una salida “moderna”, “eficiente” y “profesional”, que en los hechos implique privatizar o concesionar el servicio de agua.

El antecedente nacional: AySA, Massa y el negocio del cloro

Nada de esto ocurre en el vacío.

El modelo AySA no es neutro ni técnico: es una estructura política y económica que Sergio Massa conoce en profundidad. Durante años, la empresa fue conducida por Malena Galmarini y funcionó como una de las cajas más sensibles del esquema nacional.

Dentro de ese esquema aparece un actor clave: Mauricio Filiberti, conocido como el “rey del cloro”, proveedor histórico de insumos esenciales para la potabilización del agua. El negocio del cloro no es marginal: es estructural, permanente y multimillonario.

Si el agua de Paraná se reconfigura bajo un esquema similar, el verdadero negocio no estará solo en la tarifa, sino en:

  • la provisión de químicos,
  • las contrataciones de emergencia,
  • las obras,
  • el mantenimiento,
  • los servicios tercerizados.

Y allí es donde —según el rumor— Guillermo Michel cumpliría el rol de articulador y garante político del armado.

El contraste obsceno: sin agua, pero con fiesta

Mientras tanto, la gestión municipal exhibe una paradoja difícil de justificar.

Por un lado, Paraná no tiene agua.
Por el otro, se destinan sumas millonarias a eventos, depósitos, logística y puesta en escena política.

La Fiesta del Mate —presentada como “gratis”— no lo es: se paga con recursos públicos. Se habla de cifras que oscilan entre 2.000 y 3.000 millones de pesos, en un contexto donde el servicio básico colapsa.

La estética, además, no es inocente: colores, marcas y símbolos que coinciden sospechosamente con los que empiezan a perfilarse como colores de campaña. La política fluye; el agua, no.

Las preguntas que nadie responde

Si el Municipio no tiene intención de privatizar o concesionar el servicio, debería decirlo de manera clara, pública y documentada.

Mientras tanto, hay preguntas elementales que siguen sin respuesta:

  1. ¿Existe un plan maestro de agua con plazos, inversiones y metas verificables?
  2. ¿Cuánto se gasta en emergencias y a qué empresas se contrata?
  3. ¿Quién provee los insumos químicos para la potabilización y bajo qué condiciones?
  4. ¿Por qué no se convoca a una auditoría técnica independiente del sistema?
  5. ¿Habrá audiencia pública y control ciudadano antes de cualquier cambio de modelo?

El silencio no despeja sospechas: las alimenta.

No es conspiración: es experiencia histórica

Hablar de un “AySA paranaense” no es conspiranoia. Es memoria política. En la Argentina, los procesos de privatización rara vez empiezan con un anuncio. Empiezan con desidia, continúan con crisis y terminan con contratos.

Paraná no necesita un relato, ni una empresa salvadora, ni un pliego escrito a puertas cerradas. Necesita agua, gestión, inversión y transparencia. Por eso la pregunta no es si el modelo AySA “se viene” o no.
La pregunta correcta es otra, y es urgente:

¿Quién está dejando que Paraná se quede sin agua, y para qué?