La Caldera

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Fiesta del Mate: grilla millonaria, diagnóstico en el aire

La primera noche de la Fiesta del Mate dejó una sensación ambigua: hubo nombres fuertes y un armado de gran escala, pero la postal general quedó a mitad de camino. No es palabra “fiasco”, ni cerca; pero sí quedó flotando un diagnóstico difícil de esquivar: la imagen no terminó de coincidir con la apuesta.

Con una grilla muy cara —Los Nocheros, Raly Barrionuevo— el marco de público fue más bien moderado, con barrancas raleadas y sectores que no transmitieron esa marea humana que suele justificar semejante desembolso.

Y, a la vez, el evento se vio atravesado por un componente que le quitó mística popular: pareció una tertulia política de la intendenta Romero, con palco, saludos, gestualidad de acto y una puesta donde la figura institucional ocupó más lugar del que debería ocupar en una fiesta que tiene 35 años y no necesita “dueños”. Con la presencia de Bahl (que pesce a medir 1.90 estaba con la cabeza debajo de la altura de los acompañantes en todas las tomas, se especula con que alguno podria haberle recordado algo de las recientes revelaciones de corrupcion del ex intendente), el hombre con mas dadas vueltas, Adrian Fuertes y los intendente siempre dispuesto a festejar Ariel Weiss y Gino «queso de rallar» (esta encima de los ñoquis) Mezquida.

El punto de fondo es cultural y también político: esto no está arraigado como fiesta. Cosquín se vive en toda la ciudad: calles, comercios, atmósfera, conversación, identidad. Acá se percibe más como un recital grande, una mezcla extraña entre Cosquín Rock y Fiesta folclórica, donde el “mate” opera como rótulo y no como corazón.

Se intentó sostener lo matero desde lo mediático —la misma sommelier de mate rotando por los medios, concursos de cebadores, relatos de liturgia— pero en el terreno, lo que manda es el escenario, el show, la foto.

Y si el gasto ronda más de mil millones de pesos, la comparación se vuelve inevitable: ¿cuántos caños se dejaron de cambiar? ¿cuánta mejora de agua se postergó? ¿cuánta obra básica quedó esperando para que la noche “salga” como un gran acontecimiento?

No se discute que haya música ni que la ciudad merezca eventos. Se discute que, cuando lo esencial falla, una inversión descomunal en un fin de semana puede terminar funcionando como lo que fue anoche: un diagnóstico público.

Un espejo caro que no tapa los problemas: los ilumina.