La Caldera

POLITICA – ECONOMIA – DEPORTES

DAVICO HABLÓ DE UNIDAD Y TRABAJO, PERO SU OFICIALISMO LES DIO LA ESPALDA A LOS DESPEDIDOS

Mientras el intendente de Gualeguaychú convocaba a “bajar las rivalidades” durante el acto del 9 de Julio, los trabajadores del Parque Industrial atravesaban una de las crisis laborales más graves de los últimos años. El predio habría pasado de 2.500 a 1.400 empleados registrados y los concejales alineados con el gobierno municipal rechazaron hasta una declaración de solidaridad con 116 despedidos.

El escenario estaba preparado. Banderas argentinas, escarapelas, instituciones, fuerzas de seguridad, escuelas y una multitud acompañando el desfile por el Día de la Independencia en la Costanera de Gualeguaychú.

Frente a ese marco patriótico, Mauricio Davico pronunció un discurso en el que llamó a superar enfrentamientos y construir una Argentina unida.

“La independencia no se declara una sola vez: se defiende, se cuida y se construye todos los días”, sostuvo el intendente, según la información difundida por la propia Municipalidad. También convocó a “bajar las rivalidades” y asumir responsabilidades colectivas.

El discurso fue prolijo. El problema apareció al comparar esas palabras con lo que estaba ocurriendo, prácticamente al mismo tiempo, a pocos kilómetros del palco oficial.

El desfile de los despedidos

Desde finales de junio, UniónBat y Laboratorios Pyam dejaron en la calle a más de un centenar de trabajadores del Parque Industrial Gualeguaychú.

Las cifras publicadas por distintos medios locales señalan 105 desvinculaciones en UniónBat y 11 en Pyam, aunque las organizaciones gremiales redondean el conflicto en aproximadamente 120 trabajadores afectados.

Los despedidos se movilizaron, quemaron neumáticos y cortaron parcialmente el acceso sur al Parque Industrial. También realizaron protestas sobre la Ruta Nacional 14 para reclamar la continuidad de sus puestos laborales.

No se trató solamente del conflicto particular de dos empresas. El secretario general de la CGT de Gualeguaychú, Claudio De los Santos, afirmó que el Parque Industrial llegó a tener alrededor de 2.500 trabajadores registrados y que actualmente quedarían unos 1.400.

De confirmarse esa estimación, el principal polo fabril de la ciudad habría perdido aproximadamente 1.100 puestos de trabajo registrados: una caída cercana al 44 por ciento.

Mientras Davico hablaba de construir el futuro entre todos, cientos de familias miraban las persianas industriales bajar.

Ni siquiera una declaración

La contradicción política quedó todavía más expuesta en el Concejo Deliberante.

El bloque justicialista presentó un proyecto de comunicación que no establecía subsidios, indemnizaciones ni compromisos presupuestarios. Solamente proponía expresar solidaridad con los trabajadores despedidos, manifestar preocupación por la crisis industrial y pedir medidas para defender el empleo.

Los concejales alineados con el gobierno de Davico rechazaron la iniciativa.

Ni siquiera acompañaron una declaración simbólica.

Es cierto que el municipio no decide la política económica nacional ni puede, por sí solo, obligar a una empresa privada a conservar trabajadores. Pero entre no tener todas las herramientas y votar contra una expresión de solidaridad existe una diferencia política enorme.

El oficialismo eligió no acompañar.

Una independencia con fábricas cerradas

El discurso del 9 de Julio apeló a la unidad, la responsabilidad y la construcción colectiva. Sin embargo, la independencia económica resulta difícil de sostener cuando desaparecen industrias, se precariza el empleo y las familias deben cortar una ruta para que alguien escuche sus reclamos.

La crisis tampoco se limita a Gualeguaychú. Trabajadores de Granja Tres Arroyos, en Concepción del Uruguay, también se movilizaron sobre la Ruta 14 ante la incertidumbre que rodea a cientos de puestos laborales. Dirigentes gremiales ya utilizan la palabra “industricidio” para describir la situación regional.

Davico pidió bajar las rivalidades.

Tal vez podría comenzar pidiéndoles a sus propios concejales que levanten la mano cuando los trabajadores de su ciudad necesitan, al menos, una señal política.

Porque la independencia podrá celebrarse con desfiles, caballos, uniformes y banderas.

Pero sin trabajo, la patria termina siendo solamente la escenografía.Mientras el intendente de Gualeguaychú convocaba a “bajar las rivalidades” durante el acto del 9 de Julio, los trabajadores del Parque Industrial atravesaban una de las crisis laborales más graves de los últimos años. El predio habría pasado de 2.500 a 1.400 empleados registrados y los concejales alineados con el gobierno municipal rechazaron hasta una declaración de solidaridad con 116 despedidos.

El escenario estaba preparado. Banderas argentinas, escarapelas, instituciones, fuerzas de seguridad, escuelas y una multitud acompañando el desfile por el Día de la Independencia en la Costanera de Gualeguaychú.

Frente a ese marco patriótico, Mauricio Davico pronunció un discurso en el que llamó a superar enfrentamientos y construir una Argentina unida.

“La independencia no se declara una sola vez: se defiende, se cuida y se construye todos los días”, sostuvo el intendente, según la información difundida por la propia Municipalidad. También convocó a “bajar las rivalidades” y asumir responsabilidades colectivas.

El discurso fue prolijo. El problema apareció al comparar esas palabras con lo que estaba ocurriendo, prácticamente al mismo tiempo, a pocos kilómetros del palco oficial.

El desfile de los despedidos

Desde finales de junio, UniónBat y Laboratorios Pyam dejaron en la calle a más de un centenar de trabajadores del Parque Industrial Gualeguaychú.

Las cifras publicadas por distintos medios locales señalan 105 desvinculaciones en UniónBat y 11 en Pyam, aunque las organizaciones gremiales redondean el conflicto en aproximadamente 120 trabajadores afectados.

Los despedidos se movilizaron, quemaron neumáticos y cortaron parcialmente el acceso sur al Parque Industrial. También realizaron protestas sobre la Ruta Nacional 14 para reclamar la continuidad de sus puestos laborales.

No se trató solamente del conflicto particular de dos empresas. El secretario general de la CGT de Gualeguaychú, Claudio De los Santos, afirmó que el Parque Industrial llegó a tener alrededor de 2.500 trabajadores registrados y que actualmente quedarían unos 1.400.

De confirmarse esa estimación, el principal polo fabril de la ciudad habría perdido aproximadamente 1.100 puestos de trabajo registrados: una caída cercana al 44 por ciento.

Mientras Davico hablaba de construir el futuro entre todos, cientos de familias miraban las persianas industriales bajar.

Ni siquiera una declaración

La contradicción política quedó todavía más expuesta en el Concejo Deliberante.

El bloque justicialista presentó un proyecto de comunicación que no establecía subsidios, indemnizaciones ni compromisos presupuestarios. Solamente proponía expresar solidaridad con los trabajadores despedidos, manifestar preocupación por la crisis industrial y pedir medidas para defender el empleo.

Los concejales alineados con el gobierno de Davico rechazaron la iniciativa.

Ni siquiera acompañaron una declaración simbólica.

Es cierto que el municipio no decide la política económica nacional ni puede, por sí solo, obligar a una empresa privada a conservar trabajadores. Pero entre no tener todas las herramientas y votar contra una expresión de solidaridad existe una diferencia política enorme.

El oficialismo eligió no acompañar.

Una independencia con fábricas cerradas

El discurso del 9 de Julio apeló a la unidad, la responsabilidad y la construcción colectiva. Sin embargo, la independencia económica resulta difícil de sostener cuando desaparecen industrias, se precariza el empleo y las familias deben cortar una ruta para que alguien escuche sus reclamos.

La crisis tampoco se limita a Gualeguaychú. Trabajadores de Granja Tres Arroyos, en Concepción del Uruguay, también se movilizaron sobre la Ruta 14 ante la incertidumbre que rodea a cientos de puestos laborales. Dirigentes gremiales ya utilizan la palabra “industricidio” para describir la situación regional.

Davico pidió bajar las rivalidades.

Tal vez podría comenzar pidiéndoles a sus propios concejales que levanten la mano cuando los trabajadores de su ciudad necesitan, al menos, una señal política.

Porque la independencia podrá celebrarse con desfiles, caballos, uniformes y banderas.

Pero sin trabajo, la patria termina siendo solamente la escenografía.