La responsabilidad política de Concordia tiene nombre y apellido: Bordet, Cresto, Giano, Orduna y Gay. Ahora aparecen juntos, firmando comunicados y queriendo presentarse como “alternativa”, como si hubieran llegado ayer a la política y no fueran parte central del ciclo que durante décadas convirtió a una ciudad pujante en símbolo nacional de pobreza.
El comunicado contra la gestión de Azcué habla de despidos, precarización y crisis municipal. Es un tema serio. Pero la primera pregunta es inevitable: ¿con qué autoridad moral vienen a dar lecciones quienes gobernaron, administraron, legislaron, prometieron y fracasaron durante años? La nota de Análisis informa que el documento fue firmado por dirigentes del PJ concordiense, entre ellos Gustavo Bordet, Enrique Cresto, Ángel Giano, Javier Orduna y Armando Gay.
Concordia no se hizo pobre en un año. Concordia no perdió oportunidades por casualidad. Concordia fue administrada, usada, prometida y abandonada por una dirigencia que hoy se disfraza de oposición responsable. Mientras hablan de trabajadores, la ciudad sigue cargando con el resultado de sus gobiernos: 49,9% de pobreza y 13,6% de indigencia, según el informe del INDEC para el segundo semestre de 2025.
No son renovación. No son alternativa. Son el inventario completo del fracaso.
Bordet fue gobernador. Cresto fue intendente y funcionario nacional. Giano fue legislador y parte del mismo esquema. Orduna y Gay integran ese mismo mapa de poder local que siempre encuentra una excusa, un comunicado o una interna para despegarse del desastre.
Ahora se juntan todos para decir que Concordia pierde.
Pero Concordia viene perdiendo hace 40 años con ellos adentro.
Sólo faltaron Busti y Urribarri para completar la foto histórica del peronismo entrerriano explicando cómo se incendia una casa mientras todavía tienen el fósforo en la mano.
Concordia necesita trabajo, producción, transparencia y futuro. No necesita que los mismos apellidos que la hundieron vuelvan maquillados de salvadores.






















