La operación comunicacional es evidente: vender como “participación en el BRICS” lo que, en rigor, es una misión institucional-comercial en China, montada alrededor de un foro industrial vinculado al ecosistema BRICS. El evento existe. La exageración también.
Rosario Romero, Adrián Fuertes, Alexis Bilbao y Emiliano Gómez Tutau no viajaron a una cumbre presidencial del BRICS ni a representar a la Argentina ante el bloque. Viajaron a Xiamen, China, en una misión impulsada junto al grupo CEDA, vinculada al BRICS PartNIR Innovation Center Entrepreneurs Forum, un espacio sobre industria, energía, inteligencia artificial, manufactura inteligente, automatización y cooperación tecnológica. La propia cobertura de Análisis identifica el evento como un foro organizado por el Municipio de Xiamen y el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información de China, con representantes de 25 países, empresas y organismos.
Ese dato es importante: no es falso que el evento esté asociado al universo BRICS. Lo falso —o al menos inflado— es presentar la foto como si Paraná y Villaguay hubieran entrado por la puerta grande de la geopolítica mundial. Argentina ni siquiera es miembro pleno del BRICS. Por eso, la participación entrerriana debe leerse como lo que es: una agenda subnacional, municipal, empresarial y técnica en China, no una representación diplomática argentina ante el bloque.
La cobertura peronista construye épica donde debería haber rendición de cuentas. Dice “BRICS”, “industria global”, “cooperación Sur-Sur”, “nueva revolución industrial”, pero evita las preguntas básicas: quién pagó, cuánto costó, quién invitó formalmente, qué reuniones concretas tuvieron, qué empresas los recibieron, qué convenios firmaron y qué beneficio medible vuelve para Paraná o Villaguay.
Romero fue presentada como intendenta que observa modelos de ciudades, infraestructura y planificación. Fuertes, como intendente interesado en energía, desarrollo territorial e infraestructura. Bilbao, como secretario de Hacienda que analiza financiamiento y gestión pública. Gómez Tutau, como concejal e integrante de CEDA, mirando cooperación productiva y energías alternativas. Todo eso puede ser legítimo. Pero si no hay resultados verificables, queda reducido a una gira internacional envuelta en marketing político.
Detrás de las fotos cuidadosamente encuadradas y del relato épico de algunos medios oficialistas, el llamado “Foro BRICS” de Xiamen está lejos de ser una cumbre geopolítica donde Paraná o Villaguay jueguen algún papel relevante en la política internacional. El evento existe y es real: se trata de una feria-foro industrial organizada por organismos chinos vinculados al ecosistema BRICS, enfocada en manufactura inteligente, inteligencia artificial, automatización, energía y negocios. Participan empresas, cámaras, funcionarios locales y delegaciones técnicas de distintos países. Pero la presencia de la comitiva entrerriana tiene un peso marginal dentro de un encuentro gigantesco pensado principalmente para exhibir el poder tecnológico y comercial chino. Romero, Fuertes, Bilbao y Gómez Tutau no fueron como representantes oficiales del BRICS ni como actores influyentes en decisiones globales: fueron parte de una delegación secundaria en una agenda de networking y exposición institucional. El problema no es viajar ni vincularse con China; el problema es transformar una ronda internacional de contactos en una puesta en escena grandilocuente para consumo político local, vendiendo como “participación estratégica en el BRICS” lo que, en los hechos, es apenas una presencia protocolar en un megaevento donde la delegación entrerriana pasa prácticamente inadvertida.
El detalle que desnuda la sobreactuación es el tipo de evento: el sistema de matchmaking del foro funciona con inscripción, validación de participantes, reuniones B2B y beneficios logísticos para algunas empresas internacionales. Eso está más cerca de una ronda de negocios y networking industrial que de una cumbre política del BRICS.
El problema no es viajar a China. El problema es volver con humo. Si Romero y Fuertes fueron a buscar financiamiento, tecnología o soluciones para obras concretas, deben mostrar papeles, agendas, costos, contactos y resultados. Si solo fueron a sacarse fotos bajo el cartel BRICS, entonces no hubo diplomacia productiva: hubo turismo político con relato internacional.


























