Un decreto reciente del Poder Ejecutivo provincial dejó expuesto, por simple contraste, el corazón del problema: en Entre Ríos los seguros aeronáuticos no sólo se contratan “por vía de excepción”, sino que además exhiben montos que, cuando se comparan, revelan una desproporción difícil de explicar con criterios técnicos razonables.
El seguro “nuevo” que deja al descubierto el piso comparativo
El Decreto 3.948/2025 —firmado por la vicegobernadora Alicia Griselda Aluani y refrendado por el ministro Manuel Troncoso— aprobó la contratación con IAPSER para asegurar una aeronave Beechcraft B58 Baron, matrícula CX-BRI, por USD 22.702,19 anuales, con vigencia del 11/09/2025 al 11/09/2026.
Se trata del avión incautado al narcotráfico y presentado públicamente como herramienta para vuelos sanitarios, emergencia civil y apoyo a la seguridad. Pero el primer dato político aparece en el propio encuadre administrativo: lejos de quedar bajo disponibilidad operativa del Ministerio de Salud —para aeroevacuaciones, traslados críticos o urgencias— o de integrarse a un dispositivo funcional policial, la aeronave queda en la órbita de Gobernación, bajo la Dirección General de Aviación Civil dependiente de la Secretaría General.
Dicho sin vueltas: el Estado paga el seguro, pero el recurso queda en la zona de mayor discrecionalidad, donde el riesgo de “uso logístico” para el poder es evidente. En la práctica denunciada, el avión no se transparenta como herramienta sanitaria, sino como medio para traslados del Gobernador y su entorno civil, con nombres que se repiten en ese circuito, como Colleo y el propio Troncoso.
El contraste que enciende las alarmas: del “22 mil” al “medio millón”
El dato de los USD 22.702,19 no “justifica” nada: funciona como parámetro. Porque si una aeronave puede asegurarse por decenas de miles de dólares, ¿cómo se sostuvieron —durante años— pólizas por montos siderales?
Ahí aparece la pieza documental que fija el estándar de lo desmesurado. El Decreto N.º 4467/2023 dejó asentada una contratación directa “por vía de excepción” con IAPSER para asegurar dos aeronaves Bell (internos PE-01 y PE-02), incluyendo “personal de vuelo”, por un total anual de USD 556.965,56, con vigencia del 28/09/2023 al 28/09/2024.
Ese acto quedó refrendado por Rosario Romero en su rol institucional, y el modelo de gasto no sólo no se revisó: con Roncaglia, el estándar alto se mantuvo, sin un giro visible hacia parámetros razonables de mercado ni hacia mecanismos transparentes de comparación y competencia.
La comparación es brutal y alcanza sola para encender todas las alarmas: el seguro anual de más de medio millón de dólares equivale a más de 24 veces el seguro del Baron. No es una discusión abstracta sobre “caro o barato”: es un sistema que normalizó cifras extraordinarias en dólares bajo el mismo formato de excepción, con circuitos administrativos cerrados y sin exposición pública completa de las condiciones que permitirían evaluar si hubo valuaciones infladas, coberturas fuera de mercado, franquicias atípicas o direccionamiento.
Lo que falta mostrar: pólizas completas y bitácora de vuelos
Por eso, el problema no es únicamente cuánto se paga. El problema es doble: cuánto se paga y para qué se paga.
Si el avión incautado se anunciaba para salud y emergencias, debe estar efectivamente a disposición sanitaria, con criterio operativo y trazabilidad de uso. Si se pagan pólizas millonarias para aeronaves oficiales, deben publicarse íntegramente las condiciones: suma asegurada, valuación del casco, franquicias, coberturas, exclusiones, responsabilidad civil, antecedentes y, sobre todo, las cotizaciones comparadas que expliquen por qué se eligió ese precio y esa modalidad.
La Provincia ya no puede esconderse detrás de una etiqueta administrativa. “Vía de excepción” no es un argumento: es una señal. Y hoy, con un decreto que muestra un seguro de USD 22.702,19, queda más expuesto que nunca que los montos siderales de la etapa Romero —y su continuidad con Roncaglia— son, como mínimo, desproporcionados. Y como máximo, el rastro de una maniobra que sólo se despeja de una manera: abriendo las pólizas completas, los expedientes y la bitácora real de vuelos.

























